Monarcas
Cómo abundan los zalameros/as de la sanguinaria monarquía de Reino Unido y de la tal reina que por fin estiró la pata, zalameros latinoamericanos y de todo el mundo que nunca tendrían un mínimo de correspondencia de esos dulces sentimientos por ningún “noble” por el simple hecho de no haber nacido en los brazos de una élite militar que se creía “superior” para poder esclavizar y robar al prójimo. ¿O por qué no preguntamos a los escoceses o irlandeses cómo fue el proceso de “unificación” de Reino Unido? ¿Qué hay de los africanos que tuvieron que soportar la esclavitud para engordar las arcas de los “nobles” británicos o de los varios países de África que soportaron una abusiva colonización y luego de su ardua liberación continuaron aguantando la más cínica intervención que implicó terribles masacres en pleno siglo XX? ¿Qué pasó en la India? ¿Y con los increíbles pueblos precolombinos en Norteamérica que condenaron a la extinción? ¿Qué fue de la mano británica en las guerras del siglo XIX en América Latina o de la invasión militar que significó la Guerra de las Malvinas? ¡Ningún miembro de una institución con semejante legado tendría que ser condecorado o enaltecido a estas alturas y más aún cuando estamos cansados de saber que todos/as los/as Homo sapiens tenemos la sangre roja y, por tanto, es hasta ridículo que existan categorías como “nobles” y “plebeyos”!
El asunto es que ese acomplejado y acrítico culto a la “nobleza” (europea) que heredamos de la Colonia parece trasladarse a una característica de nuestra cultura política: el llunkerío, el “deleite” por chupar las medias a la “autoridad”, desde los caciques locales de pueblos chicos o ciudades alejadas del centro de poder, pasando por dictadores de toda calaña y terminando incluso en gobernantes democráticamente elegidos pero que por eso se creen con el derecho de abusar del poder. Así, desde Casimiro Olañeta, ¿cuánto del manejo de lo público (y privado) en Bolivia sigue descansando en mal planificadas estructuras nepotistas, clientelistas y de compadrazgos encabezadas por caudillos de mayor o menor grado, que, aprovechando sus cinco minutos de poder, se creen “reyezuelos”, confirmando tal pretensión una masa de seguidores adulones e hipócritas que, ya sea por ambición o sobrevivencia, no parecen tener otra función que lamerle las botas al jerarca de turno?
Una forma del abuso del poder, una manera de estafarnos y robarnos en nuestra cara a la usanza de “monarcas” que miran desde arriba a los “plebeyos”, es realizar proyectos de inversión pública que no responden a un proceso de planificación serio, científico y de buena fe, proyectos de inversión pública que dañan al bien común, proyectos de inversión pública cuya inversión no corresponde al beneficio que traen.
Y entre un repetitivo reguero de “elefantes blancos” que abundan por doquier en Bolivia, dando cuenta de nuestra historia política, por ejemplo, parece ser que justamente lo que se ha entregado estos días a Cochabamba en el marco de sus “patrióticas efemérides” es más de lo mismo y desde dos ámbitos territoriales, el nacional y el municipal.
Por un lado, está el mal llamado “Tren” Metropolitano que para gestarse en su integridad debe resolver todavía la compleja tarea de articular el tramo de la Línea Amarilla sin afectar el poco arbolado y áreas verdes que quedan en Cochabamba. ¿Sabían que con las líneas ya ejecutadas se han sacrificado suficientes árboles? ¿Qué hay de la sobrevivencia de los árboles “trasplantados” en el marco de ese proyecto, de cuyo visible deterioro ningún funcionario da luces o explicaciones? ¿Qué del costo millonario del proyecto frente a sus proyecciones tangibles, acaso el “tren” es la solución más pertinente para resolver la necesidad de un transporte público masivo en Cochabamba? ¿Hasta qué punto este proyecto responde a la planificación y no a un capricho/ocurrencia de algún caudillo?
Por otra parte, tenemos el “puente” para ciclistas de la Villarroel y Ciclovía ejecutado por el Gobierno Municipal de Cochabamba, obra que no cumplió uno de los principales requisitos de la gobernanza: Acordar con los sectores “beneficiarios” del proyecto si el mamotreto pintado con los colores partidarios del Alcalde, con muchas lucecitas estridentes e inaugurado con pompa y sonaja, responde a sus necesidades reales. ¿Sabían que ese proyecto fue rechazado por los colectivos de ciclistas más importantes y representativos de Cochabamba que reclamaron por semejante gasto y por la prioritaria atención a necesidades más urgentes?
Sin embargo, para la inauguración de este tipo de obras, cómo sobran los dispuestos/as a vitorear a las autoridades, para llenarlos de guirnaldas, para aclamar el cínico proselitismo con recursos públicos. Y sin que escaseen los que aseguran que hay que ser “positivos”, que hay que ver el “lado bueno”, claro, que continúen entregándonos gato por liebre y conformándonos con medias verdades, total alma de “plebeyos” ya la tenemos.
Columnas de ROCÍO ESTREMADOIRO RIOJA

















