Los policías abusadores
El conflicto en Santa Cruz a raíz de la inconstitucional e ilegal captura y posterior detención preventiva del gobernador Luis Fernando Camacho Vaca, que tiende a crecer y a despertar la solidaridad de las regiones- ayer hubo marchas por la libertad de este funcionario en seis capitales del país-, ha dejado al descubierto que la Policía puede cometer abusos y excesos que no tienen relación alguna con su función constitucional, que es resguardar el orden interno.
Por el contrario, en estos días de una desproporcionada represión contra la ciudadanía que ejerce su legítimo y constitucional derecho a la protesta hemos sido testigos de abusos de ciertos policías que tienen que ser sometidos a procesos disciplinarios y, si cabe, penales.
La serie de extralimitaciones policiales ha comenzado, qué duda cabe, con el operativo de captura del gobernador Camacho, calificado como “secuestro” por la dirigencia cívica, y que por su insólito grado de violencia retrotrajo a la memoria de los bolivianos la superada etapa de las dictaduras militares. Los policías no sólo vulneraron los derechos de Camacho y sus colaboradores, sino que hasta se dieron la licencia de destrozar los cristales del vehículo de la autoridad, de encañonar a sus ocupantes y de, según testigos, dar un trato con desmedida violencia al Gobernador.
Posteriormente, en las protestas callejeras subsecuentes a la detención preventiva de Camacho, se destacaron muchos policías por haber incurrido en conductas delincuenciales contra la población.
Se han difundido en los medios informativos y las redes sociales videos en que se puede ver cómo grupos de uniformados golpean a ciudadanos cruceños inermes en el piso; en otras imágenes, se ve a un policía cuando quema una motocicleta; en otra secuencia, que ha sido difundida masivamente, un policía, en una acción reprochable y que vulnera cualquier protocolo de seguridad, dispara una granada de gas en el hombro derecho de un joven que escapa, ante un grupo de personas capturadas y reducidas que observa la violenta escena; una filmación que raya en lo increíble muestra que un policía en motocicleta dispara a quemarropa balines de goma contra un periodista de Unitel, pese a que éste se ha identificado previamente; posteriormente, ese reportero ha informado que le extrajeron cinco balines de goma del cuerpo.
En otro video de gran circulación, se puede ver el ataque de un furioso policía, identificado como A. Guamán, un subteniente de la UTOP de Cochabamba, que da un puñetazo a quien filmaba escenas de la represión. Se escuchan, en otras imágenes, los gritos desaforados y hasta vesánicos de un policía que desea un feliz Año Nuevo y manifiesta su satisfacción, en términos irreproducibles, por las acciones de sus camaradas contra los manifestantes cruceños. Se ha denunciado que el ciudadano Erwin Chávez ha perdido un ojo, entre otras lesiones, debido a la dura represión policial.
Si bien la justicia está controlada por el Poder Ejecutivo, estos abusos tienen que ser investigados y sancionados, para evitar que la Policía rebase el límite que marca la Constitución a sus funciones.





















