Por un Corso tranquilo
Hoy, media ciudad quedará paralizada, es decir, todo el centro y algo más. Y cómo no iba a estarlo si, desde las 9:00 hasta pasada la medianoche, más de 30 mil bailarines de Cochabamba y el país repartidos en 110 comparsas de militares y fraternidades folklóricas se congregarán en los cinco kilómetros del recorrido para el deleite de más de 100 mil asistentes. No se hablará de otra cosa en la jornada que del Corso. Todo estará cerrado. Los vehículos deberán cambiar sus rutas habituales. La música de las bandas se podrá oír a kilómetros de distancia, el olor de la cerveza (pese a los controles), y hasta los orines, se podrán sentir a varias cuadras.
A veces quisiéramos fiestas más tranquilas, con menos ruido y menos desmanes, fiestas apacibles en las que no hubiera bebidas alcohólicas, peleas ni mugre… pero estaríamos pecando de ingenuos si pedimos eso. Acabamos de decir que más de 100 mil personas estarán en el recorrido disfrutando a su manera.
Cómo podríamos oponernos al Corso si se trata de una actividad que poco a poco, con los años, se ha ido convirtiendo en un símbolo de la cultura cochabambina en estos tiempos de Carnaval.
Estarán también la fiesta, los bailes típicos y los trajes multicolores.
Habrá también un incalculable movimiento económico, con la comida, la bebida y todo lo que sea posible vender. Los empresarios hoteleros informan que para esta fecha esperan llenar el 95 por ciento de sus ambientes. Buenas noticias, sobre todo si se toma en cuenta que ya son varias las versiones postergadas, sea por las inundaciones, sea por la pandemia, y que éste es el segundo año tras la era de la Covid, y una nueva oportunidad de lograr algo de restablecimiento económico.
¿Qué nos queda? A riesgo de seguir pecando de ingenuos, nos queda insistir en que sea una jornada de diversión sana, lo más sana posible, en la que no haya exceso de bebidas alcohólicas, en la que los funcionarios municipales y de la Policía ajusten sus controles para evitar la suciedad, las borracheras y las peleas, que nos garanticen algo más de seguridad ciudadana. También pedimos a los asistentes, especialmente a los jóvenes, no excederse con las bebidas alcohólicas y evitar peleas, y a toda la ciudadanía, ensuciar lo menos posible. Que sea una fiesta familiar y alegre, pero en paz y digna de ser reconocida como parte del patrimonio cultural cochabambino.
Queremos un corso bello, alegre y colorido, pero tranquilo.


















