Felicidades en 8 de marzo
Digan lo que digan, aunque no me corresponda, quise organizar una celebración personal este 8 de marzo. Estaba pensando cómo, cuando oigo una voz severa que me increpa:
—Alto ahí, Ernesto, ¡detente en nombre del bien! Bien se nota que estás con ánimo de celebración y estoy acá felizmente para impedirlo.
—¡Crudelia! Hola... de tiempo. Me alegra verte, a ti y a tu bigote. Y sí, es cierto que me encuentras contento y con ánimo festivo, ¿por qué quieres frenar mi alegría?
—Porque es día de lucha, no de felicitaciones.
—No me llegó la instrucción, oh, empoderada Crudelia, paladín del arpío-galindismo. Si hasta pensaba felicitarte...
—Te lo prohíbo, hijo del patriarcado, no te atrevas...
Pero me atreví. Le deseé un buen día y le di una rosa de papel que hice ahí mismo.
—Celebremos este día, Crudelia. En memoria de ese gran hombre y de la fe...
—Me arruinaste el día... ¿De qué hablas?
—De San Juan de Dios. El santo patrón de los enfermos y hospitales. Nació un día como hoy en 1495... Te felicito porque eres católica.
—¿Cómo sabes que soy católica?
—Vi tus fotos del carnaval de Oruro. Bebes cerveza de 10 maneras distintas y sorprendentes volúmenes. Imagino que es tu forma de demostrar devoción y fervor religioso.
—Es que yo...
—Te diría que San Juan de Dios decidió ayudar a los enfermos y pobres, pero no puedo juzgar, si los creyentes hoy en día beben como bestias... soy tan sólo un triste ateo que admira a los grandes hombres de fe. ¿Tú no?
—Hombres y mujeres de fe, machista impenitente.
—Están incluidas en la expresión “hombres de fe”, estimada Crudelia.
Y se fue sin despedirse... Tengo la impresión de que se enojó porque celebro estas cosas siendo ateo. Un poco intolerante, ¿no?
En todo caso, es un día especial. Felicidades, amigos de fe. ¿O no se celebra esto hoy?
Columnas de ERNESTO BASCOPÉ


















