Tejitas, para qué las veo
Hace unos días circularon en medios y en redes sociales imágenes de las refacciones que hace la Municipalidad al teatro José María Achá de Cochabamba.
Es un hecho digno de aplaudir porque se reparan daños que no podían esperar más, dado el deterioro de los techos, muros y de otros espacios de este importantísimo recinto histórico del país.
Sin embargo, la utilización de tejas modernas (tipo Duralit) y de un tono contrastante con la arquitectura colonial del sitio, deja preguntas y críticas serias que fueron tema de charla en Cochabamba, al menos los últimos días.
Los responsables de las obras de refacción aclaran que reemplazaron tejas de similar modelo que ya estaban antes. ¡Seguramente!
Pero si ya efectúan un arreglo integral, lo ideal hubiera sido conseguir las tejas musleras para realzar la arquitectura de la que fue la primera iglesia de la ciudad.
Las “tejas musleras” van desapareciendo de Bolivia por la falta de preservación y porque las casas coloniales ya casi no existen en nuestro país. Se fabricaban tomando como molde las piernas de los obreros que colocaban arcilla en sus muslos para crear cada una de estas tejas tan singulares y hermosas.
Ojalá que las refacciones contemplen no sólo arreglos superficiales, sino también las restauraciones especializadas, como se hizo con el museo e iglesia de Santa Teresa, otra joya de la arquitectura local.
Columnas de LORENA SANTIVÁÑEZ
















