Inicio del año escolar
Más de 3 millones de niños y adolescentes comenzarán mañana el año escolar 2025 en 160 mil unidades educativas de todo el país, como todos los años el primer lunes de febrero, con las expectativas y problemas —recurrentes y nuevos— de siempre.
Aprender los conocimientos y adquirir las habilidades que serán sus recursos para afrontar su vida de adultos tendrían que ser las expectativas de los estudiantes y, en todo caso, son las de sus padres.
En principio, el desarrollo de la gestión educativa que se inicia mañana tendría que ser exitoso si se cumplen las instrucciones emitidas por el Ministerio de Educación los primeros días de enero, y que incluye los cinco lineamientos en los que se basará la gestión educativa.
Se trata de lo científico y tecnológico, la educación sexual integral, el cuidado de la salud, la cualificación de los maestros, y el despliegue de actividades por el bicentenario de la independencia de Bolivia.
Aún se desconocen cómo se encarará la aplicación de esos lineamientos, excepto en lo que se refiere al “cuidado de la salud” y una iniciativa referida a las actividades motivadas por el festejo de los 200 años de la fundación de nuestro país.
Respecto de la salud, la iniciativa corresponde al Ministerio de ese sector, cuya titular “recomendó a las madres y padres de familia instruir a sus hijos el lavado reiterativo de manos (…)”, refiere un despacho de la agencia estatal de noticias (ABI) publicado ayer. Además, “los menores de edad deben contar con la vacuna contra la influenza para cuidar la salud de toda la comunidad educativa”.
La otra noticia sobre el inicio de clases fue difundida por el presidente del Estado quien anunció, vía TikTok, “que la Academia del Saber del Bicentenario, además del nivel secundario, incluirá a estudiantes del nivel primario”.
“La Academia del Saber es una iniciativa (…) para fomentar el estudio y el rendimiento académico de los estudiantes”, explica otro despacho de ABI.
Nada se sabe acerca de iniciativas gubernamentales para mejorar ese “rendimiento académico de los estudiantes” cuyas deficiencias han sido evidenciadas por varias evaluaciones internacionales.
La última de esas evaluaciones —patrocinada por la Unesco en 2019— reveló que Bolivia ocupa el puesto 13, entre 16 países, en lo que se refiere a los logros de aprendizaje de los estudiantes.
Así, por el momento, la única opción para mejorar la educación de los niños bolivianos es que los padres participen de manera activa en la tarea, cuidando la calidad de los contenidos a los que se exponen, alentando la lectura, aprendiendo a aprender con ellos para ayudarles a adquirir los conocimientos y habilidades que les permitan enfrentar su vida de adultos con mayores probabilidades de éxito, y contribuir a la construcción de un mejor país.



















