Voto, propuestas y seducción
En un panorama político-electoral incierto, a un mes de las elecciones generales, una gran cantidad de electores, según las encuestas de intención de voto, aún no decidieron por quién sufragar. Es oportuno preguntarse ¿por qué?
Más allá de los eslóganes y las promesas de poner fin a los problemas más urgentes que afectan al país, la verdadera conexión entre los partidos y sus candidatos y el electorado reside en la capacidad de explicar, argumentar y, también seducir al electorado.
Según datos oficiales, el 17 de agosto al menos 7.937.138 ciudadanos bolivianos, tanto en Bolivia como en algunos países del exterior, podrán votar por uno de los nueve candidatos y, claro, su propuesta de gobierno.
Y, las encuestas muestran un desencanto, una incertidumbre e indecisión en al menos una cuarta parte del electorado. ¿Por qué?, ¿cuáles son las causas?, ¿cuándo se definirá este grupo de votantes? De lo que decidan dependerá, en gran medida, el resultado de las elecciones.
Una encuesta, realizada por la empresa, Ipsos Ciesmori y encargada por una red nacional de televisión, muestra que los indecisos, más el voto blanco y nulo, alcanzan al 32%.
Aunque estos estudios son una fotografía del momento y lo que revelan puede variar en el tiempo, el porcentaje mencionado es una señal para los partidos en carrera sobre la importancia de que los votantes entiendan qué representa la opción que proponen.
Es, además, una advertencia de que no hay lugar para actitudes triunfalistas, pues más de 1 de cada 3 electores ignora por quién votará o no quiere dar su voto a ningún candidato ni está satisfecho con sus propuestas.
Es así, quizás, porque los electores desconocen las propuestas o no las entienden. Esto podría cambiar si los candidatos y sus equipos generasen espacios para conectarse con los ciudadanos, recurriendo a medios masivos tradicionales, redes sociales, debates, foros y contacto puerta a puerta.
Es evidente que los indecisos definirán su voto con base en muchos factores, pero es importante que los aspirantes a la presidencia se cuestionen acerca de cómo se conectan o no con los electores reconociendo que el camino para conquistar a un votante no es sencillo.
No se trata solo de cifras, datos, planes, compromisos; sino, de conectar con los votantes mostrando empatía por sus problemas y expectativas. Parece fácil de realizarlo, pero es complicado, especialmente porque muchas veces eso significa dejar de lado el guion del proselitismo o la orientación de quienes rodean a los candidatos.
Conectar con el votante implica, necesariamente, aprender a escuchar y adaptar el mensaje a las realidades de la gente, que está angustiada por resolver su día a día. En agosto, la salud de nuestra democracia no sólo medirá por la cantidad de votos; sino, también, por la calidad de las decisiones para elegir correctamente al próximo Gobierno.

















