The Weekend y el atípico show de medio tiempo del Super Bowl
El artista canadiense The Weeknd fue el protagonista del espectáculo de entretiempo del Super Bowl, la final de fútbol americano de Estados Unidos, con un impactante espectáculo lleno de alegorías que, por primera vez, no se desarrolló desde el campo de juego.
Tras los primeros dos tiempos del partido entre los Kansas City Chiefs y los Tampa Bay Buccaneers, toda la atención se enfocó en las gradas del Raymond James Stadium, de Tampa (Florida), donde The Weeknd, vestido con una chaqueta roja de lentejuelas sobre un atuendo monocromático en negro, comenzó la presentación con una mezcla de sus principales éxitos.
Después de interpretar segmentos de su primera producción, "House of Balloons", acompañado de un coro cuyos integrantes llevaban un uniforme de robot postapocalíptico, el artista siguió desde un laberinto de espejos con "Can't Feel My Face", "Feel It Coming" y "Save Your Tears".
Luego fue el turno de "Earn It", el tema de la película "Cincuenta sombras de Grey", que cantó acompañado de una orquesta en vivo y delante de asientos iluminados de tal forma que daban la sensación de ser edificios que luego se transformaron en la silueta de un cementerio.
El artista cerró el espectáculo con "Blinding Lights", la canción que lo convirtió en el rey de Tik Tok durante los primeros meses de la pandemia.
Y al escucharse los primeros acordes del tema el campo de juego se llenó de centenares de bailarines vestidos igual que The Weeknd.
The Weeknd, más sobrio que las explosivas JLo y Shakira
A diferencia de la vistosa presentación de Jennifer López y Shakira del año pasado, que desató numerosas críticas por lo explosivo y sensual de su presentación, The Weeknd apostó por un espectáculo más sobrio y totalmente audiovisual.
Aunque el espectáculo del medio tiempo suele ser una producción híbrida para el espectador en el estadio y el que está en casa, esta vez se sintió como un espectáculo totalmente televisivo.
Y se trató de una apuesta personal de The Weeknd, que destinó siete millones de dólares de su propio bolsillo para poder ofrecer esta experiencia cinemática.






















