Chapecoense vuelve a jugar luego de la tragedia
El Telégrafo
Chapecoense empató 2-2 con el campeón brasileño Palmeiras ayer, en su primer partido desde que la mayoría de sus jugadores murieron en un accidente aéreo en Colombia en noviembre.
En un partido cargado de simbolismo, lágrimas y una sensación de un nuevo comienzo, el estadio fue adornado con miles de origamis hechos a mano con forma de corazones y tsurus, pájaros que significan salud, buena suerte y larga vida.
Los sobrevivientes y las familias de las víctimas tuvieron un papel central antes del partido. Jackson Follman, el arquero que sufrió la amputación de una pierna debido al accidente, recibió el trofeo de la Copa Sudamericana en una emotiva ceremonia.
Las esposas de los jugadores fallecidos recibieron las medallas que habrían recibido sus maridos. La Conmebol otorgó el título de la Copa Sudamericana al Chapecoense en diciembre después de que el encuentro fue cancelado.
El partido fue detenido a los 71 minutos para que los hinchas pudieran recordar a los 71 fallecidos en el accidente. Simpatizantes de ambos lados gritaron el ya familiar "¡Vamos, Chape!" y los jugadores de ambos equipos aplaudieron.






















