José André: “Cada vez que toco el piano me emociono”
Este 29 de marzo el mundo celebra el Día del Piano. Para conmemorar esta fecha especial, Los Tiempos contactó al pianista cochabambino José André Montaño, “el prodigio boliviano del jazz”, quien de niño se ganó el cariño de todo el país y la admiración del público internacional. Hoy, ya adolescente, José André sigue deleitando con su música en prestigiosos festivales y salas de concierto alrededor del mundo.
Hizo su primera aparición internacional en Brasil y luego, con tan sólo nueve años, se presentó en Estados Unidos, demostrando su talento musical. Se ha presentado también en prestigiosos festivales de jazz en el área metropolitana de Washington D.C.
Fue seleccionado para ser parte del DCPS Honors Ensamble por cuatro años consecutivos, donde tuvo la oportunidad de tocar composiciones inéditas comisionadas para esa ocasión. Ha compartido escenario con Marcus Miller, Jason Moran y Renée Fleming, entre otros artistas reconocidos en el medio.
José André fue uno de los ganadores del Concurso Internacional de Jóvenes Solistas, organizado por el programa de artes y discapacidad del Kennedy Center, en el que participan artistas emergentes de todo el mundo. Asimismo, fue distinguido por sus logros alcanzados y talento innato por el Columbia Lighthouse for the Blind, en el evento denominado “Iluminando el Camino”.
En el Festival Disney fue el ganador más joven en recibir el premio de “Outstanding Jazz Soloist”.
Es miembro de las orquestas: Blues Alley Youth Orchestra, Bethesda Blues and Jazz Youth Orchestra y Duke Ellington Jazz Orchestra, en las que promueve el jazz como una forma de arte. También es parte del National Jazz All Star Orchestra, perteneciente a la Universidad de George Mason.
Después de ser elegido entre centenares de postulantes, fue aceptado en el Duke Ellington School for the Arts para continuar con sus estudios. Además pasa clases de piano avanzado en el Departamento de Jazz de Howard University.
A pesar de su discapacidad visual, a José André nada le impide conquistar audiencias y corazones. Sus composiciones lúdicas y melodías se entrelazan con ritmos latinos y armonías de jazz. Tiene dos discos con composiciones propias y también arregla canciones para otros artistas. Le gusta hacer música para teatro y también musicalizar cuentos infantiles o ponerles efectos especiales.
Radicado en Washington, Estados Unidos, José André sorprende por su virtuosismo en la música.
¿Cuál es tu historia? ¿Cómo entras en el mundo de la música?
Bueno, soy pianista de jazz y entré en el mundo de la música cuando tenía tres años y medio. Desde esa edad empecé a tocar y, la verdad, me pone muy feliz porque para mí la música es un sentimiento, es mi vida, mi aire y mi pasión.
¿Nos podrías describir el primer recuerdo que tienes de tus inicios con la música y del contacto con el piano?
Mis primeros recuerdos que tengo de mi primer contacto con el piano es cuando toqué la primera canción de mi serie favorita: Los Simpson. Es un lindo recuerdo que hasta ahora lo llevo en mi corazón.
¿Experimentaste también con otros instrumentos musicales? ¿Por qué el piano y no otro?
Sí, en realidad siempre hice música con todo lo que estaba a mi alrededor. Al principio empecé con la batería. Ese instrumento me gusta mucho porque puedes marcar el ritmo y es emocionante tocarlo. No obstante, escogí el piano porque te trae sentimientos que sólo puedes sentir cuando lo tocas y tiene un sonido increíble, cada vez que lo toco me emociona, son unos sentimientos difíciles de explicar.
Eres considerado como “el prodigio boliviano del jazz”, ¿cómo te sientes con eso?
Es un placer recibir ese título, pero yo simplemente toco para divertirme y sentirme feliz, y también para transmitir alegría y paz a todo el mundo.
¿Alguna experiencia que quieras compartir con nosotros?
Bueno, tuve muchas experiencias que viví a lo largo de mi vida, pero una que recuerdo con muchísimo cariño es cuando toqué en un teatro en Roma, Italia. Cuando terminé de tocar, el público se paró y empezó a aplaudir como nueve minutos sin parar. Fue una emoción muy grande que nunca sentí antes, se me erizaba la piel. Me encanta el cariño de la gente y siempre los llevaré en el corazón.
En varias entrevistas aseguraste que tu meta es ser un “pianista profesional”. ¿Qué estás haciendo para cumplirlo?
Bueno, más que todo, mi principal meta es ser un profesor de piano y un mentor para la juventud porque me encanta enseñar. Actualmente tengo algunos estudiantes que son de mi edad y es un placer ayudarles en todo lo que pueda.
¿Utilizas quizá las transcripciones de las partituras al lenguaje braille o es puro oído?
No estoy utilizando Braille, pero tengo un software para leer mis partituras. También es muy fácil para mí tocar de oído y aprender las canciones.
¿Cómo puedes seguir las instrucciones del director cuando tocas con orquesta?
Tuve muy buenas experiencias tocando en orquesta. Seguir las instrucciones del director es fácil, conozco el lenguaje musical desde muy pequeño y no tengo problemas con eso. Actualmente formo parte de tres orquestas y colaboro mucho a los directores en los arreglos y también dando mis opiniones para mejorar las presentaciones.
¿Hay mucho de improvisación en tus presentaciones?
Claro, a mí me gusta mucho improvisar y tocar lo que me nace del corazón. Eso me permite que cada show sea diferente. Sin improvisar, los shows no tendrían realmente sentido para mí.
¿Crees que para un pianista la ceguera tiene algún valor añadido sobre el escenario?
Pienso que un músico puede tocar en cualquier escenario independientemente de su condición física. La discapacidad está en la mente de quien quiera recibirla.
Este lunes 29 es Día Mundial del Piano, ¿cómo celebras la fecha?
Aunque no soy mucho de celebrar… tocaré el piano.
¿Cuáles son tus proyectos?
Actualmente tengo muchos proyectos. Por el momento, lo que estoy haciendo es estudiar, que es algo que me gusta mucho. Todos los sábados viajo dos horas para montar caballo en un picadero porque siempre fui apasionado de la equitación desde que tenía cinco años. Me gusta nadar en la piscina y comer pizza y helado con mis amigazos, es una de las cosas que más disfruto.
¿Algún mensaje para los lectores de Los Tiempos?
La vida es bella si amas tus diferencias. Si la contemplas de cerca y transmites amor y alegría, la vida entonces tiene sentido. No te olvides ser feliz y tener una gran sonrisa siempre. Que Dios los bendiga a todos. ¡Hasta pronto!

























