El Gobierno y su agencia de inteligencia pacata
“La primera víctima de la dictadura es el sentido del humor” (G.L.Q).
Todos los Gobiernos tienen su agencia de inteligencia; no siempre tan visibles y “notables” como la CIA, o la KGB. La del Gobierno boliviano puede estar camuflada y/o dividida entre ministerios y fiscalías. Por un tiempo, unos “bestsellers” literarios la ponen en evidencia.
La contratapa de un libro son elogios, leer el índice y la introducción puede ser redundante. Ni introducción apócrifa en píldora, menos crítica literaria de “Bolivia Leaks. Injerencia americana contra el proceso de cambio” de J.R. Quintana; “Caso Zapata, La Confabulación de la Mentira” de R. Ferreira, y “La gran estafa del 21-F. Caso Zapata” de L. Valdivia; sólo el clic para avizorar la agencia de inteligencia boliviana: coordinación con liderazgo encriptado; objetivo unívoco; medios maleables (el fin justifica los medios; en jerga presidencial-le meto nomás), y su característica más importante: miopía de miras. Los tres textos naufragan en la Web 2.0 después de un curso on-line o el uso de un manual de internautas y hackers para dummies. Se devela en los correos de la embajada norteamericana al departamento de Estado intentos de golpe, de magnicidio, de un cerco internacional (sólo Chile desmedraría el 1,5 por ciento del PIB boliviano); los medios sociales, mentirosos y sin ética, instrumentos políticos, amenaza de la libertad de expresión y de información; se acopia pruebas. El primero es un esfuerzo de cazar mosquitos, los dos últimos emulan quejas de esforzadas amas de casa lavando su muro embadurnado por grafiteros.
Los sitios sociales de red (Social Network Sites) son servicios en Web que permiten crear perfiles identificables con conexiones articuladas públicas dentro de un flujo de información generado por otros usuarios (Ellison y boyd). En pedestre, se contacta amigos y nuevos conocidos, se comenta, se manda mensajes, se comparte fotos, videos, blogs. El Facebook es el más frecuentado por ahora (los chinos navegan en QQ y por millones se registran en Sina Webo y WeChat). Para colarse en redes ajenas es necesario ser hacker (intruso o violador en Web); los invitados pueden ser “Fakesters”, con perfiles reales y auténticos, o falsos, “juguetones” (fake-como en fiesta de máscaras). La agencia de inteligencia boliviana, con el primer ministro delinque como intruso y violador en red; los otros dos pecan por pacatos. Entre amigos se puede discutir de ética y de la veracidad de la información, algunos pesados hablan de política; pero éste es el reino de las bromas, y si los chistes son buenos se difunden: son virales. La gracia presidencial antes del 21-F, el: “la vi cara conocida”, posando junto a su ex amada fue tan viral que, incluso es la musa de la agencia de inteligencia. Evo Morales y Gaby Zapata dejaron en claro que tuvieron relaciones íntimas (no verle la cara pudo deberse a la postura anti misionera del Presidente). Los ministros se esfuerzan en demostrar que las relaciones íntimas no se tradujeron en relaciones de negocios y/o en tráfico de influencias. A la derrota en el referendo del 21-F a causa del “honor” ultrajado del Presidente, la califican de estafa y aportan pruebas, e impugnan al Facebook y a los medios sociales. No hubo ni estafa ni camelo, nadie escatimó nada, ni mintió ni desinformó. Las redes sociales son para divertirse y socializar, el que quiere “mentir”, miente; quien quiere “creer”, cree. Un plus: la Web y las redes sociales son democráticas, se burlan de dictadores repintados y les deja el rictus.
El autor es administrador de empresas
Columnas de GUSTAVO L. QUIROGA MERCADO

















