Excesos y un sinfín de rituales en Año Nuevo
Rituales, fiestas, excesos y la paralización de la vida productiva marcaron el comienzo de 2010. Cientos de creyentes llegaron, ayer, a los pies del “Minerito Milagroso: Juan Pablo Inofuentes”, para inaugurar este ciclo con ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra). Unos sacrificaron fetos de llamas y otros prepararon mesas especiales con el afán de que la divinidad los proteja de los maleficios y les dé dinero, salud y paz.
Desde los primeros rayos del sol el altar del Minerito se llenó de flores, coca, cigarro y velas. Y después del mediodía los ritos estaban en su cúspide: los ritualistas (gnósticos, naturistas y callahuayas) atendían sin tregua familias íntegras, que cumplían al pie de la letra con la tradición con el afán en su mayoría de “llamar al dinero”, “llamar a los clientes” y “evitar maleficios”.
Aunque el sitio ceremonial, situado en la colina de San Pedro, es muy visitado los primeros viernes de cada mes, ayer, el día era doblemente especial: primer día del año y primer viernes de enero.
Resaltó el ritual de los gnósticos peruanos, como el de Jorge Zambrana, porque aparte de q’oar la mesa blanca a la Pachamama, hacían la ch’alla echando la bebida a la tierra, alrededor, hacia el cielo y luego la derramaban en las manos de todos los integrantes de la familia, que debían estrujar las espumas. Previamente bendecían el dinero (billetes de alasitas), en chuspas que es para los que necesitan generar ingresos.
Según Paulino Zenteno, “En esta fecha se hace la ofrenda a la Pachamama, para que todo el año le vaya bien. Algunos piden sus negocios. Y como coincide este 2010 con el primer viernes, la mayoría de la gente vino a ofrendar como también es milagroso”. Siguió: “la mesa blanca es para los enfermos. La mesa para la Pachamama es la q’oa, con una manzana en el medio, luego 12 uvas para todo el año”.
Después, de las luces y el brindis con los que se levantó el telón de 2010 comenzaron los excesos de la celebración: riñas familiares, peleas callejeras, atracos, ebrios en las calles, intoxicados por alimentos y bebidas.
Los niños también sufrieron por los desmanes de los festejos del Año Nuevo. Uno de ellos fue Bismark de dos años, que resultó con la nuca perforada a causa de un ladrillazo. Su madre contó que ella celebraba con su esposo la llegada de 2010 en el patio de su casa, que está por la laguna Alalay, cuando comenzó una pelea con sus cuñados. Con el ruido de la pelea el niño y su hermano de tres años, que dormían se despertaron y salieron a ver qué sucedía. En eso Bismark recibió el golpe y lloró tres horas sin recibir atención médica.
Los protagonistas de la pelea fueron conducidos a la Felcc y fueron uno de los casos que desembocaron, ayer, en los recintos policiales. Según el subdirector de la Felcc, Abab Benavidez, la Felcc registró 13 casos. Resaltó el suicidio de una adolescente en la avenida Blanco Galindo y la muerte de un indigente por intoxicación alcohólica.


























