Quebrantado símbolo de unión
Las distintas regiones que hoy componen nuestro país en unidad bajo marco de pluralidad, constituían hasta el siglo XV agrupaciones inconexas en permanente enfrentamiento entre ellas, y con desconocimiento las de los llanos acerca de la existencia de comunidades del área andina también enfrentadas entre sí, las primeras con innumerables etnias (araonas, baures, besiros, canichanas, cavineños, cayubabas, chacobos, chimanes, guaraníes, guaycurúes, itonamas, lecos, mojeños, mosetenes, movimas, puquinas, yuracarés, zamucos, tobas), todas con distintos idiomas con predominio actual en ellas del guaraní, y las segundas igualmente con diferentes etnias (collas, lupacas, omasuyos, pacajes, larecajas, callahuayas, caracollos, urus, charcas, caracaras, chichas, atacamas, quillacas, carangas, challacollos, tomatas, yamparas, churumatas) y diferentes idiomas con predominio del aymara.
Cuando a fines del siglo XV toda la región andina resultó por obra de conquista integrada al Imperio Incaico que reemplazó en la zona de los valles el quechua con el aymara, la zona Oriental se mantuvo totalmente desconectada con la zona Occidental. Eran dos mundos sin asomo de igualdad, ni siquiera en sus respectivos ámbitos.
No debe olvidarse que durante la primera mitad del siglo XVI en el período hispano, ambas regiones, en su condición de integrantes de las Provincias de Charcas, fueron insensiblemente tomando poco a poco conciencia de su pertenencia al conjunto de un mismo país que, con el transcurso del tiempo, es la República de Bolivia, denominación oficialmente ratificada por el artículo 11 de la Constitución Política del Estado promulgada el 7 de febrero de 2009.
Fue un proceso lento y continuo el que dio lugar a que en esa época los actuales Departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, se incorporen al núcleo Potosí-Chuquisaca. Acertadamente se afirma que “cuatros siglos de convivencia y de intercambio soldaron lo que la geografía hubiera querido separar y lo soldaron de una vez y para siempre” (Humberto Vásquez Machicado).
La República de Bolivia, una vez organizada, adoptó símbolos de identificación que significan fusión estrecha bajo marco de igualdad. En expresión de unidad se eligieron para vigencia en todo el ámbito del Estado el escudo y la bandera tricolor con la cantuta de iguales colores.
En atención a la diversidad étnica, geográfica, idiomática, vegetal y animal, se incorporaron, para divisas regionales, la flor del patujú como emblema del Oriente, y la wiphala, bandera multicolor, distintivo de Occidente.
Con pretexto patriótico, el símbolo de unión que es nuestra bandera tricolor, vigente desde la segunda mitad del siglo XIX, fue quebrantado por la bandera azul que es divisa del partido político en función de gobierno.
El autor es abogado
Columnas de JOSÉ LUIS BAPTISTA MORALES



















