Tradiciones de despedida de almas se mantienen en zonas periurbanas
Cochabamba y el país, desde el mediodía de ayer, despidieron a las almas de sus difuntos con emotividad y tradición. En las zonas periurbanas de la ciudad aún se mantienen los ritos de la cacharpaya y el volteo de las mesas en el cementerio.
En la Maica Norte, la familia de Ambrocio Pozo realizó la tradicional cacharpaya. Los cinco hijos, la esposa, otros familiares y amigos de Ambrosio recibían con amabilidad y apertura a quienes llegaban a su hogar.
La mesa con abundantes platos de comida, frutas y otros que le gustaban al difunto estuvo armada hasta las 11:50 de ayer. En ese momento, se inició con el volteo, que consiste en repartir todos los alimentos y bebidas entre los presentes que se encuentran rezando por el alma.
Por último se retiró un manto negro con el nombre del difunto y una calavera dibujada. Estos elementos se los colocó un amigo cercano de la familia, no puede ser un mismo familiar pues la creencia dicta que si así fuera el alma se lo lleva meses después.
El amigo compartió con la familia vestido con la ropa del difunto y tapado con el manto negro, no mostró el rostro, cual si fuera el mismo Ambrocio Pozo. Uno a uno llamó a sus hijos, esposa y otros familiares para darles recomendaciones entre burlas, pero tono serio.
“Dónde está el auto, haz aparecer”, le dijo a la esposa de uno de sus hijos, mientras todos reían.
A otra hija, le preguntó por su pareja. “¿Está con la naranjera?, ¿no la ha olvidado?”, señaló. Mientras la mujer respondía: “Haz que la olvide”. Nuevamente todos rieron.
La situación se puso más seria cuando a uno de sus hijos le recomendó la unidad familiar. “Mucho se están peleando entre hermanos. Tienes que ayudarle a tu mamá a mantener la unidad”.
También se tuvo lágrimas en la despedida. Una empleada del hogar no pudo contener su llanto ante las recomendaciones del alma de Ambrocio.
Las alusiones familiares terminaron cuando abrazó a su viuda. Luego, le entregaron la canasta con comida y bebida para su retorno al mundo de los muertos. Fue acompañado una parte del camino hasta que pasó un pequeño puente.
Sin embargo, el alma no quería irse, por lo que la familia tuvo que chicotearlo (golpearlo) con unas palmas que había en la mesa. Finalmente, desapareció entre los sembradíos de maíz.
Este rito es habitual cuando la persona falleció hace menos de un año. Ambrocio Pozo murió el 23 de junio a sus 84 años. Era oriundo de la zona de Quenamari de Cochabamba y era conocido por su granja donde producía leche y sus sembradíos de maíz.
Para su familia aún es difícil recordarlo sin llorar. “Aún sentimos mucho dolor, porque era nuestro papi”, dijo una de las hijas, Martina Pozo.
Despedida en cementerios
Centenas de familias acudieron a las tumbas de sus difuntos a darles el último adiós. Con entusiasmo, muchas se despidieron con música de banda y otras con dúos de guitarras.
Con mucha dedicación, Willy Pinaya armó una mesa con variedad de t’antawawas y frutas sobre las tumbas de sus padres. A cada rezador pidió una oración especial por sus difuntos y regaló lo que quedaba de la mesa.
“Cada año preparamos esta tradición, nunca la olvidamos, es muy importante recordar a nuestros muertos”, dijo Pinaya en el cementerio de K´ara K´ara. En este camposanto, se levantaron mesas de hasta siete metros adornadas con diversos elementos, fotografías y masitas.
Los niños se detenían en cada mesa para recibir algunos dulces, frutas o masitas después de cumplir con el rezo de despedida de las “almitas”.
Marisol Cayola armó una mesa “con mucho cariño” para recordar a su padre en el cementerio de Valle Hermoso. “Es muy importante para nosotros como familia seguir con esta tradición, porque nuestro padre nos ha criado y ha estado hasta el último día con nosotros, y es vital poder recordarlo y agradecerle”, explicó. De esta manera las familias dijeron las últimas palabras a las “almas”, esperando su regreso el próximo año.
Despedida a difunto. Ambrocio Pozo murió el 23 de junio a sus 84 años. Era oriundo de la zona de Quenamari de Cochabamba
EL CONSUMO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS OPACÓ LA FIESTA
La festividad de Todos Santos quedó opacada por el excesivo consumo de bebidas alcohólicas, que se observó en los cementerios periféricos de Valle Hermoso, Pucara y K’ara K’ara .
Se vio a decenas de personas beber cerveza y chicha en grandes cantidades, además de encontrar a otras en completo estado de ebriedad.
“Se han decomisado alrededor de 90 litros de bebidas alcohólicas en el cementerio de Pucara mientras que en el general se ha encontrado a dos ciudadanos ingresando bebidas alcohólicas”, señaló el subcomandante departamental de la Policía, Raúl Grandy.
En el cementerio de K’ara K’ara no existió el control suficiente de ingreso de bebidas alcohólicas e incluso se vio a varios comerciantes ofreciendo cerveza a los visitantes.
También se registraron peleas entre algunos transeúntes y la basura se fue acumulando.
En tanto, en Valle Hermoso, se encontró a grupos de personas consumiendo chicha que eran ofrecida en botellas de dos litros al exterior del camposanto.
EN EL PAÍS FAMILIAS ACUDIERON A LOS CEMENTERIOS
La tradición de despedir a las almas se celebra en todo el país. En cada departamento se tienen costumbres diferentes. Pero, el armado de la mesa suele ser un elemento común con la representativa t’antawawa.
En La Paz, el más concurrido es el Cementerio General que abrió sus puertas a las 07:30 y, de acuerdo a sus administradores, recibió durante toda la jornada al menos a 35.000 visitantes.
Para esta actividad se habilitaron nueve puertas y también se activó un estricto control de funcionarios municipales, que evitaron el ingreso de bebidas alcohólicas, así como su comercialización en vías adyacentes.
Esta prohibición se extendió a todos los cementerios de las ciudades en el país. Aún así no se tuvo el cumplimiento general.
En Santa Cruz, la gente se volcó a los cementerios y entre ritos, cantos y rezos pasaron gran parte de la mañana velando a sus familiares fallecidos en una jornada que comenzó con lluvia, según relata el diario El Deber.
No se registraron mayores incidentes o de gravedad en los camposantos.





























