El país que contiene la respiración
La sociedad boliviana vive en una burbuja de irrealidades referidas a la política, pero principalmente a la economía. Está conteniendo la respiración bajo el agua de un río que es falso porque está seco. Expliquémonos.
Gran parte de la sociedad goza de una relativa estabilidad económica. Tiene dinero en los bolsillos, y es esta circunstancia la que le hace pensar que, económicamente hablando, el país está en un buen camino, o por lo menos en uno no muy malo.
Lo que sucede es que el ser humano, por lo general, se guía más por sus necesidades materiales del momento, o de corto plazo, que por sus necesidades a futuro. Así, la realidad del pan y la leche en la mesa de las personas pesa más que la necesidad de la justicia y los derechos humanos, conceptos que no se pueden comer ni degustar y que, por tanto, a pesar de que estén en la consciencia ciudadana, no tienen la relevancia del pan y la leche.
Entonces, lo que tenemos que hacer es advertir a la población que, aunque aparentemente estamos bien, las perspectivas económicas a futuro son terriblemente catastróficas. Y también hay que entender que importan, y mucho, la situación de la democracia, la justicia, la calidad de educación que están recibiendo nuestros niños y jóvenes y el Estado de derecho.
Sólo hay dos opciones claras: la corrupción y el progresivo desmoronamiento del Estado, por un lado, y la renovación de la política y el saneamiento de la democracia y la institucionalidad, por el otro.
No habrá ni izquierda ni derecha, y quien esgrima ese discurso maniqueo caerá en la falsedad. Si hay dialéctica dual, no será otra que la del bien y del mal. Porque el gobierno del MAS, al igual que el de Maduro, ya no puede ser llamado socialista, sino solamente cúpula de personas que dejaron de lado el proyecto por el poder.
Ignacio Vera De Rada
Licenciado en Ciencias Políticas
Columnas de IGNACIO VERA DE RADA



















