Personas con discapacidad buscan subsistir con la música y comercio
La pandemia de Covid-19 obligó a Félix León, un artista no vidente, a alternar su pasión por la música con el comercio informal de productos de primera necesidad para sobrevivir en esta época.
Antes de la emergencia sanitaria, podía solventar sus gastos sólo interpretando huayños en las calles y plazas junto a otros integrantes del grupo Quillacollomanta.
“Antes, incluso nos contrataban para amenizar fiestas particulares con nuestras composiciones, pero desde marzo todo cambió, la gente apoya menos”, lamentó.
León expresó que la necesidad lo animó a salir a las calles a trabajar, incluso durante la cuarentena, cuando sólo lograba reunir la mitad de sus ingresos para sobrevivir.
Sin embargo, relató que ahora se siente feliz de poder seguir alegrando al público con música tradicional y cumpliendo los protocolos de bioseguridad contra la pandemia.
Al igual que Félix, cientos de personas con discapacidad que subsistían con la colaboración, ahora buscan nuevos rumbos en espacios como el comercio de productos de limpieza y alimentos básicos.
De esa forma intentan generar recursos para sobrellevar el confinamiento.
Bono mensual
En tanto, otro porcentaje tuvo que gestionar la entrega de canastas solidarias y reclamar para que las alcaldías agilicen el pago de un bono de 250 bolivianos.
El representante de las personas con discapacidad de Cercado, Alberto Salazar, cuestionó la poca predisposición de algunas autoridades para atender sus demandas sociales.
“No accedemos a atención médica, las filas para cobrar el bono son tan largas que da miedo hacerlas, por eso vamos a solicitar que el pago se haga mediante el banco. Los funcionarios parece que no entienden que somos un grupo vulnerable y que no podemos exponernos de esa manera”, reclamó.
El dirigente dijo que sus bases se sienten abandonadas porque sólo lograron acceder a 200 canastas familiares, cuando en el municipio existen unas 8 mil personas con discapacidad que requieren de esta colaboración en época de pandemia.
“Estamos intentando conseguir unas 150 bolsas de víveres más. El bono comenzó a cancelarse muy tarde”, dijo.
Salazar adelantó que otro aspecto que les preocupa es que en hospitales y centros de salud no hay atención gratuita ni medicamentos.
“Hace semanas falleció una compañera que estaba con problemas en el hígado y riñones. La llevamos al Viedma, pero han tardado en recibirla y murió”, lamentó.
Puntualizó que la pandemia aumentó el desempleo y alertó que ocasionará un retroceso en la inserción laboral.
“En dos años no hemos logrado que las empresas empleen a personas con discapacidad, pese a un convenio. A mucha insistencia hemos conseguido que la Alcaldía incorpore a 58 personas, pero trabajan con contratos de seis meses”, remarcó.
Indicó que, frente a estas deficiencias y la falta de proyectos productivos que les permitan llevar una vida más digna, se movilizarán nuevamente.
“Tenemos varias habilidades. Algunos representantes se dedicaron a apoyar con capacitaciones, máquinas de costura y repostería”, precisó a tiempo de pedir que las alternativas laborales se amplíen para este sector.
DATO
Acceso al bono
Para acceder al bono, las personas deben tener un 51 por ciento de discapacidad, según valoración médica.
FORMAS DE PAGO DEL BONO MENSUAL
La directora de Igualdad de Oportunidades de la Alcaldía de Quillacollo, Sara Alanes, informó que en la cuarentena ayudaron a conseguir ambulancia y atención médica en el hospital Benigno Sánchez para varias personas con discapacidad.
Añadió que, para evitar inconvenientes, los funcionarios cancelaron el bono en domicilios de aquellos beneficiarios que no podían desplazarse. “Como municipio, hemos entregado 20 canastas y coordinamos con la Armada Boliviana para que otro tanto llegue a los más necesitados”, detalló.
Precisó que en Quillacollo hay 441 personas registradas para cobrar el bono de discapacidad y que se hace el mayor de los esfuerzos para que el incentivo llegue a todos.
VINTO, UNO DE LOS MUNICIPIOS QUE ENTREGÓ 100 CANASTAS SOLIDARIAS
REDACCIÓN CENTRAL
La responsable de la Unidad Generacional de Discapacidad y Adulto Mayor de Vinto, Elizabeth Chávez, comentó que durante la cuarentena se apoyó con 100 canastas solidarias que contenían frutas y víveres a personas con discapacidad.
También se habilitó un vehículo para trasladarlos a centros salud en caso de que requieran atención médica o tratamiento de hemodiálisis.
“Hemos pagado el bono a domicilio para resguardarlos, porque son personas con enfermedades de base. Además, les hemos dado apoyo psicológico y social de acuerdo a sus necesidades”, comentó.
Contó que la distribución de alimentos se hizo en coordinación con dirigentes y vecinos de las OTB y mencionó que la colaboración llegó a madres solteras con discapacidad en los cuatro distritos de Quillacollo.
“Todas las actividades que realizamos la hicimos para hacer cumplir la Ley 977 de Inserción Laboral y Ayuda Económica. El bono no es para todos; está destinado a los graves y muy graves”, subrayó.
Recordó que las personas con discapacidad leve y moderada no acceden a una renta mensual, pero deben recibir atención preferencial en entidades bancarias y descuentos en ciertos servicios.
Chávez afirmó que en cuatro meses no atendieron ninguna denuncia de maltrato contra este sector.




























