Marianela Aparicio: “El piano es una carrera infinita”
El Día del Piano es un evento mundial que se lleva adelante el día número 88 del año, debido a la cantidad de teclas del instrumento. En este marco, Marianela Aparicio, destacada pianista cochabambina heredera de una tradición musical familiar y egresada del Instituto Eduardo Laredo, conversó con Los Tiempos.
¿Nos podría describir el primer recuerdo que tiene de sus inicios con la música y del contacto con el piano? ¿Qué o quién impulsó estos comienzos?
Mis padres han marcado muchísimo el amor por la música en mí y en mis tres hermanos. Mi papá tiene una voz hermosa y solía cantar en coros e incluso ha ido solista en zarzuelas que se hicieron en Cochabamba, también toca la guitarra y la armónica. Mi mamá tocaba el piano y el acordeón, entonces las reuniones familiares, Navidades e incluso el día a día han sido siempre muy musicales. Tengo imborrables y hermosos recuerdos, que mi papá tuvo la sabiduría de registrarlos muchas veces; tenemos grabaciones de nosotros muy chiquitos cantando por separado y todos juntos. Mis hermanos estudiaban escuchando el concierto de Tchaikovsky que luego tuve la dicha de poder tocar con diferentes orquestas en varias ciudades de Bolivia y en Polonia. Creo que no había domingo que no despertemos escuchando todo tipo de música, tenores, orquestas, zarzuelas, etc. Así que cuando tenía cinco años le pedí al niño Jesús, en Navidad, que me trajera un piano de cola de regalo, mis aspiraciones eran muy grandes (ríe).
Esa Navidad me llegó un pequeño piano de cola de juguete de color celeste que aún conservo y en él mi papá me enseñó a tocar al oído pequeñas canciones como el pájaro Chogûi. Unos años más tarde me invitaron a tomar el examen para ingresar al Instituto Laredo y fue allí donde inicié formalmente mis clases de piano y música.
Cuéntenos sobre su experiencia en el mundo de la música, ¿cuál fue la primera obra que tocó en piano?
Podría quedarme horas contándote sobre la magia que es vivir tocando el piano y haciendo música que es lo que me apasiona. Cómo es posible que un instrumento te brinde tantas posibilidades, tanto repertorio genial, con tanto contenido, con tanta pasión, dulzura, fuerza, sin necesidad de una sola palabra, etc. Hacer recitales de piano solo, buscando distintos colores y timbres en este instrumento tan completo y solitario muchas veces, hacer música de cámara logrando una fusión con el timbre de diferentes instrumentos, compartir y disfrutar de la energía de cada uno de sus intérpretes y la bendición más grande que es ser solista de una orquesta. Descubrir cada obra es increíble, puede desatar en nuestra mente infinidad de posibilidades. La música me llena totalmente de vida, de energía, de emociones, te puedo contar de ensayos donde se me eriza la piel, conciertos donde se me caen las lágrimas de emoción, la vida de un pianista puede ser muy intensa. El primer concierto que toqué como solista de una orquesta fue el Concierto en Re mayor de Haydn, junto a la orquesta de Cámara del Instituto Laredo, con la que hicimos una gira por toda Bolivia y también por Argentina y Chile. En mi primer recital de piano estaba incluida también la Sonata N. 11 de Mozart, cuyo tercer movimiento tiene el famoso Rondò alla turca.
Si pudiera tocar una sola pieza musical para que se escuchara en todo el mundo una y otra vez, ¿cuál sería?
Creo que uno tiene sus épocas de fascinación y se obsesiona con ciertas obras o compositores a lo largo de la carrera de intérprete de piano. He tenido la suerte de haber soñado con alguna y haber logrado que se haga realidad como, por ejemplo, la Sonata Patética de Beethoven, varias obras de Chopin como la Ballada N.o 1, las polonesas, los estudios y el Concierto N.o 1. También está el concierto de Tchaikovsky que escuché tantas veces en mi infancia con total fascinación. Sin embargo, si tuviera que elegir alguna y tocarla hasta el cansancio, creo que la obra elegida sería el Concierto N.o 2 de Rachmaninoff, no solo porque es realmente de una belleza, expresividad y fuerza indescriptibles, sino también porque en un momento de mi vida pensé que nunca iba a poder tocarlo por diferentes prejuicios que uno suele acarrear, sin embargo, el destino me hizo comprar la partitura en un Festival en Brasil. A pesar de no tener en mis planes tocarlo y gracias a la invitación y confianza del director David Handel, en aquel entonces director de la Sinfónica Nacional de Bolivia, lo hice y fue de las experiencias más hermosas y emocionantes que he tenido. Luego lo he tocado muchísimas veces en diferentes países y siempre con la misma emoción.
¿Qué opina de la situación actual de la enseñanza del piano y de la música?
Me parece que suceden dos cosas: primero, hay muchas más oportunidades, muchas escuelas, más maestros de piano, mucho más acceso a grandes genios del piano, maravillosas versiones distintas de obras que navegan por las redes para aquellos que quieren iniciar el largo camino de una carrera como pianista. Nuestra escuela de piano es aún muy joven, pero creo que está creciendo mucho. Esta época también nos ha exigido tenerlo todo con demasiada rapidez. Entonces, queremos ver resultados inmediatos y eso ha generado que haya muchas escuelas o maestros que muestran resultados muy rápido, pero no son resultados sólidos, no se trabaja en los detalles de una buena iniciación y, por ende, eso repercute a largo plazo en los que realmente quieren dedicarse a la carrera porque tiene que llenar vacíos o tropezar con cambios en la técnica, por ejemplo, o aun peor ni siquiera pueden leer una partitura.
Segundo, creo que nos faltan escenarios con pianos de la mejor calidad, lo que no solo aportaría en el buen desempeño de los pianistas, sino también en el buen disfrute del público que se haría cada vez más conocedor y exigente. Creo que todo es parte de un sistema no solo son los maestros y las escuelas, sino también las oportunidades de desarrollar una profesión como pianista en nuestro medio y eso significa tener salas pequeñas y grandes con un instrumento adecuado. ¡Ganamos todos!
¿Qué consejo o recomendaciones daría a los que empiezan ahora a estudiar piano?
Uno de los principios para ejercer de buena manera cualquier profesión es la disciplina. No siempre el camino más corto es el mejor camino. El piano es una carrera infinita, no dura cinco años y una maestría. Debemos buscar naturalidad en nuestros movimientos, una conexión especial con el instrumento, que sea auténtica y natural, y mucha pasión por la música. Debemos ser muy disciplinados, ordenados, enfocados, audaces, detallistas, exigentes con nosotros mismos, críticos. Es muy importante saber que cada día uno puede ser mejor, siempre, no importa cuánto tiempo y cuántos años le hayamos dedicado, el límite lo pone uno mismo. Este 29 de marzo es el Día Mundial del Piano,
¿Cómo celebra la fecha?
Como lo celebro todos los días de mi vida: tocando el piano.
























