Ven cuatro factores que pueden mejorar la relación Bolivia-Chile
Las relaciones exteriores entre Bolivia, Chile y Perú han estado marcadas por la Guerra del Pacífico (1879-1884). Cada cierto tiempo, el eco de este conflicto resuena en la política interna y externa, sobre todo en La Paz y Santiago, en un repetitivo ciclo que parece no terminar.
Este tema fue debatido en una nueva sesión de Diálogos al Café “Marcos Escudero”, organizado por un grupo de investigadores independientes con el apoyo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), que se realizó en formato virtual.
En la ocasión participaron los especialistas Alberto Adrianzen, catedrático, experto en relaciones exteriores y diplomático peruano; Loreto Correa, docente, diplomática e investigadora chilena, y Gonzalo Mendieta, abogado y escritor boliviano. El diálogo denominado “¿Cuándo termina la Guerra del Pacífico?” fue moderado por el expresidente y exagente ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) Eduardo Rodríguez Veltzé.
¿Puede superarse la actual situación? ¿A quién perjudica o beneficia más el distanciamiento entre Bolivia y Chile? ¿Cómo perciben nuestros vecinos la política marítima? Fueron algunas de las cuestionantes que se pusieron en la mesa de debate.
Para los expertos, hay al menos cuatro factores que podrían mejorar la situación actual de las relaciones entre los tres países: construir confianza, incrementar el intercambio comercial, identificar el problema central y su naturaleza y mirar el conflicto como una región bajo el paraguas de la nueva situación geopolítica mundial.
Confianza
Loreto Correa dijo que lo primero que se debe construir es confianza. “Es necesario empezar por ahí”. “Bajar el nivel de tensión y el malestar que se ha generado”, manifestó.
Señaló que se podría “cambiar de ruta, mirar otros temas y situaciones” para que “bajemos la tensión que no ha servido para nada”.
Señaló que, en los últimos 15 años, el único momento en el que ambos países tuvieron algún nivel de coordinación fue durante el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez. “Históricamente vivimos como el perro y el gato” y es “cansador”, dijo.
“Cargamos con un lastre de un conflicto que pasó hace mucho tiempo y hemos alimentado todas las partes en una forma u otra. Este lastre significa no dar vuelta a la página y eso no significa darle la razón a uno u otro, sino ver el tiempo presente, dejar atrás el tema de la guerra”, dijo.
Indicó que los temas conflictivos, como el mar o el Silala, ya llegaron a la Corte y se deben resolver ahí -como ya sucedió con la demanda marítima en 2018- y luego mirar “hacia adelante”.
Indicó que para Chile el tema de soberanía no se debate.
Economía
Señaló que un elemento muy importante es la economía. Chile tiene una balanza comercial favorable de 440 millones de dólares exportados a Bolivia frente a 160 millones importados de su vecino, y “con ese comercio no hacemos nada, no hacemos realidad el intercambio, la integración”, expresó.
Comparó este dato con el de Perú, otro vecino con quien Chile tuvo juicios en la CIJ, pero que, al contrario que con Bolivia, sí existe un amplio y poderoso intercambio comercial.
“Algo que puede ayudar a desmontar la tensión es el tema económico. Eso ayuda a los países a conocerse, ahí hay un camino importante”, dijo.
Otro factor, según Correa, es desarrollar los puertos , algo que en lo que Chile también tiene que colaborar.
Manifestó que la “pugnacidad” de la relación “tiene que acabar, no podemos seguir descalificándonos porque no contribuye a nada”.
El problema
Alberto Adrianzen señaló que si bien Perú no tiene un problema marítimo como el boliviano, sí hubo una situación similar con el juicio de delimitación marítima con Chile, resuelto por la CIJ en 2014, y el conflicto limítrofe con Ecuador que fue cerrado con la negociación de Brasilia, en 1998.
Manifestó que uno de los factores más importantes para resolver estos temas y que puede servir como experiencia para Bolivia y Chile es aceptar que somos vecinos para siempre, y “estamos obligados a la convivencia, nadie puede vivir en permanente conflicto”.
En el caso peruano con Ecuador, al principio Lima tenía la posición de que no existía ningún problema y que no había nada que resolver porque ya había un protocolo (el de Río, de 1941), pero se cambió de estrategia porque “hay un problema y hay que resolverlo, y para eso hay que rodear el problema y se hizo una estrategia de acercamiento, de rodeo”.
“Reconocer que hay un problema es el primer paso a la solución del conflicto”. Luego hay que ver “la naturaleza del problema, que tiene que ver con la constitución de las naciones”.
Señaló que los países deben hacer esfuerzos por desmontar relatos “nacionalistas” que están dirigidos contra sus vecinos y empezar a abanderar la integración y cooperación entre los países para fortalecer la unidad regional.
143 años de la Guerra
En 2022 se cumplen 143 años de la Guerra del Pacífico, que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia.
“HAY QUE INTENTAR NO REPETIR LAS COARTADAS”
REDACCIÓN CENTRAL
Gonzalo Mendieta, abogado y escritor boliviano, dijo que los países deben ser honestos en sus posiciones y dejar de lado narrativas y repertorios preconstruidos que se utilizan para responder al otro.
Señaló que de estos relatos siempre queda un “déficit político fronterizo, y eso no se puede solucionar solo apagando la luz y pasando a otro capítulo. Requiere un trabajo profundo”.
Dijo que se puede partir de mirar los problemas históricos y reconocer que en las discusiones hay soluciones que no vemos.
Señaló que un tema que se debe debatir es el problema “del horizontes soberano boliviano” y cuál es su resignificación hoy, para que no quede en un tema de “barrio chico”.
Sobre ese punto planteó la necesidad de evaluar el peso del occidente de Bolivia en el sur de Perú y el norte de Chile, que es una región económica muy activa.
Dijo que el tema del comercio y la economía pueden ayudar a mejorar la situación, pero no resolverán el problema de fondo porque se trata de un modo de “eludir el corazón del problema” y su naturaleza y de saber si éste debe ser resuelto por abogados, por historiadores o si es un problema que requiere una labor práctica, “de desandar las derivaciones que aún vivimos de un conflicto cuyos efectos de identidad en los tres países no han cesado”.
“Un primer paso sería intentar no repetirnos y saber que detrás de las claves, coartadas que cada país ha construido está la evidencia de que tenemos un problema que no hemos podido resolver”, dijo.
La región
Mendieta, Adrianzen y Correa coincidieron en que estos temas pendientes afectan la importancia y el papel de Sudamérica en el mundo, en un contexto en el que hay cambios geopolíticos importantes que llevan a un mundo multipolar. La invasión a Ucrania, por ejemplo, traerá un nuevo contexto y Sudamérica pierde importancia por no resolver sus temas históricos.























