En medio de escasez de combustibles, Claudia Cronenbold renuncia a YPFB
A menos de un mes de asumir el cargo y en medio de la escasez de combustible, Claudia Cronenbold, presentó ayer su renuncia irrevocable al cargo de presidenta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y aseguró que la empresa está sumida en un grave deterioro institucional.
Cronenbold se marchó agradeciendo al presidente Rodrigo Paz y exponiendo ç la delicada situación de la empresa estatal que, según su análisis, está “significativamente más deteriorado de lo previsto”, según Unitel.
En su carta difundida a los medios aseveró: “El diagnóstico técnico y administrativo ha revelado un estado institucional significativamente más deteriorado de lo previsto (...) producto de veinte años de gestiones pasadas que comprometieron su estructura”.
“Al aceptar esta responsabilidad, era consciente de que recibía una empresa que arrastraba el lastre de dos décadas de una gestión que hoy es el reflejo de prácticas agotadas. No obstante, una vez en el ejercicio de mis funciones, el diagnóstico técnico y administrativo ha revelado un estado institucional significativamente más deteriorado de lo previsto”, dice el documento.
Cronenbold describió la estructura de YPFB como una “arquitectura perniciosa colmada de candados”, refiriéndose al concepto de “Estado Tranca” que, según su carta de renunció, impidió los cambios estructurales que pretendía implementar.
En su lectura, YPFB no enfrenta solo dificultades coyunturales, sino fallas profundas que se han arrastrado por años y que limitan su capacidad de reacción, según un reporte de El Deber.
Otro eje central de la carta es la necesidad de una reforma integral. Cronenbold plantea que la empresa necesita una reingeniería legal y administrativa de largo aliento para corregir sus distorsiones. No se trata de ajustes menores, sino de cambios estructurales que implican rediseñar el funcionamiento de la estatal.
El choque entre urgencia política y tiempos técnicos.
Evitar ser un obstáculo
La expresidenta deja claro que su decisión también responde a no interferir en la búsqueda de soluciones más inmediatas, según El Deber.
En su carta, plantea que dar un paso al costado permite abrir espacio a “nuevas rutas de gestión” más alineadas con la urgencia del momento.
Cronenbold asegura haber identificado los problemas de la empresa y deja encaminado un diagnóstico. Sin embargo, el mensaje de fondo es claro: reconocer los problemas no equivale a resolverlos, y la complejidad de YPFB supera una gestión de corto plazo.
La carta no solo explica una renuncia. Expone un conflicto de fondo: una empresa estratégica con problemas estructurales, enfrentada a una crisis inmediata que no espera reformas de largo plazo. Y en ese cruce, la gestión de Cronenbold duró lo que dura un diagnóstico incómodo: poco.

























