Villa Rivero. Un tesoro histórico del Valle Alto que despierta su memoria
Conocido como “Tierra de hombres célebres y de grandes tradiciones”, en el corazón del Valle Alto cochabambino, el municipio de Villa Rivero conserva sus sistemas de riego y producción agrícola ancestral, además de la esencia de sus festividades religiosas y el museo local, patrimonio vivo que atrae a turistas durante todo el año.
En una entrevista exclusiva con la Revista OH!, el alcalde de Villa Rivero, Ariel Rodrigo Maldonado, y el investigador de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), Fernando Salazar, anunciaron que el lanzamiento de una investigación exhaustiva que recopila más de 200 años de existencia, leyendas, potencial agrícola y hallazgos arqueológicos inéditos en el marco del Bicentenario de Bolivia.
Con ese libro, que permitirá potenciar el turismo en la región, se busca también conservar la identidad de este pueblo que, hasta hace poco, guardaba su memoria principalmente en la tradición oral.
La iniciativa nació de la colaboración entre el Gobierno Municipal y la UMSS, bajo la necesidad de documentar lo que hasta ahora solo se transmitía de abuelos a nietos. “Villa Rivero tiene mucha historia, muchas anécdotas, muchas leyendas, pero hay varios escritores que solamente han escrito tal vez del pueblo, de algunas cosas bien particulares”, explica el alcalde Maldonado.
El objetivo del nuevo libro es mucho más ambicioso. “Va a conllevar la historia de todo el municipio, todo lo que conlleva la parte de la agricultura, turismo, la cultura, sus usos y costumbres”, subrayó.
La evolución de un nombre
Uno de los aspectos más fascinantes que revela la investigación, compartida con Los Tiempos y la Revista OH!, es la transformación de la identidad del lugar a través de sus nombres. Según relata el alcalde, el sitio fue conocido ancestralmente como “Tagoni, por el tema de los algarrobos que existía bastante en ese sector”. Posteriormente, se le denominó Marilanda, presuntamente por un español que trajo el nombre de Estados Unidos, pero no hay documentación.
Sin embargo, el nombre que marcó su historia durante el siglo XX fue “Muela”. “En el año 1900 era como Cantón Muela, en la cual eran Tacachi y Cuchu Muela... ese nombre deriva de dos situaciones: que existían molinos, y por eso son Muela de moler; y otro es porque está a rincón, a orillas de los cerros, como la muela del juicio”, detalla Maldonado.
Sin embargo, no fue hasta 1915, durante la gestión del presidente Ismael Montes, que se cambió el nombre a Villa Rivero en homenaje a Francisco del Rivero, señaló. Curiosamente, dijo que este cambio oficial tardó décadas en ser asimilado por la población. “Aproximada hasta 1997-98, todos nos considerábamos mueleños, seguíamos con ese nombre de Muela. No conocían de que existía Villa Rivero”, confiesa la autoridad edil.
Cuna de célebres y riqueza productiva
Villa Rivero ostenta con orgullo el título de ser la cuna de personajes que cambiaron el rumbo del país, como el expresidente Gualberto Villarroel y el destacado escritor Jesús Lara. “Es tierra de hombres célebres”, afirma el investigador Fernando Salazar, destacando que el desafío académico fue plasmar este legado en un documento que pertenezca al municipio y llegue a todas sus comunidades.
El alcalde también recordó con nostalgia la época de los salares y la producción de tejas coloniales, famosas por su calidad y durabilidad. “Eran las mejores tejas que han durado años y tras años... venían en tráileres y se vendía en dólares. Esas tejas seguimos viendo en las casas coloniales”, comentó Maldonado.
Además, el municipio fue un centro agrícola vital gracias a su geografía privilegiada y abundante agua. “Como una represa natural que existía subterráneo y eso hacía rebotar el agua y en épocas de lluvia siempre teníamos vertientes”, describe el alcalde, recordando la pesca de truchas y la fertilidad de la tierra.
Hallazgos arqueológicos y potencial turístico
El equipo de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) identificó sitios que coinciden con el periodo Tiahuanaco tardío. “Estamos fascinados. Se ha encontrado dos puntos, sitios arqueológicos claves... todo eso eran asentamientos que coinciden con el periodo prácticamente Tiahuanaco tardío. Hablamos de miles de años”, reveló Salazar.
Estos hallazgos, sumados a las capillas coloniales, las casas de hacienda y la tradición de la “Diablada Pampa Kjassi” (que cumplió 71 años), configuran un potencial turístico enorme. Salazar plantea el desafío de ordenar estos recursos para crear una oferta turística integral del Valle Alto.
“El alcalde siempre nos dice: no se concentren solo en Villa Rivero, somos Valle Alto, somos una unidad territorial... tenemos mucho más. Tenemos cultura, tradición, tenemos emblemas arquitectónicos”, enfatizó el investigador de la universidad.
Un legado para las futuras generaciones
El libro, que se encuentra en su etapa de borrador final, tiene una fecha tentativa de lanzamiento para el 19 de enero de 2026, una fecha histórica que recuerda la creación del Cantón Muela en 1900.
El compromiso de las autoridades municipales y universitarias es que esta obra llegue a las manos de los niños y jóvenes del municipio. “Nosotros como municipio nos comprometemos de alguna manera gestionar para poder imprimir... principalmente eso es para las futuras generaciones; se está perdiendo toda esta historia”, aseguró el alcalde.
El libro se distribuirá de forma digital gratuitamente por parte de la universidad, y el municipio gestionará la impresión física para enriquecer el museo de la Casa de la Cultura Gualberto Villarroel.
“Allá también hay vida, allá también hay esfuerzo, allá hay cultura”, concluye Salazar, resumiendo el espíritu de un trabajo que busca devolverle a Villa Rivero y al Valle Alto el sitial que merecen en la historia y el futuro de Cochabamba.



























