Cuba, una crisis invisible
Cuba atraviesa desde hace muchos años una crisis múltiple permanente por la falta de combustibles y el embargo de Estados Unidos. Sin embargo, actualmente enfrenta uno de los momentos más críticos debido a que la isla está al borde de un colapso energético sin precedentes que ha dejado a gran parte del país sin combustibles ni energía eléctrica para sus actividades cotidianas con apagones o sin el servicio y obligando a la población a utilizar leña para cocina.
La parálisis se agravó desde la caída de Nicolás Maduro en Venezuela y las medidas del presidente Donald Trump para bloquear el envío de petróleo y sus derivados combustibles a Cuba, lo que agudizó el embargo, que soporta la isla desde hace décadas.
Otro impacto de la crisis ha sido que varias aerolíneas han suspendido vuelos recientemente debido a la falta de combustible de aviación en los aeropuertos cubanos.
Todo apunta a que Cuba está viviendo lo peor de las consecuencias del embargo que comenzó en 1962 y que se endureció en 2021 con la inclusión del país en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, que limitaron y aislaron al Gobierno del régimen castrista. A ello se suma el endurecimiento de las sanciones por Donald Trump, en 2025.
Cuba está sumida en una crisis humanitaria sin precedentes. Según un informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU), sólo entre 2024 y 2025, los daños materiales por el bloqueo superaron los 5.000 millones de dólares. Para un país que necesita importar el 60% del combustible que consume, estas sanciones funcionan como un freno para la dinámica económica.
Quizá por el tiempo que ha transcurrido y porque la situación de Cuba, en todos sus aspectos económicos, democráticos y de derechos humanos, se ha “normalizado” la dimensión de la crisis humanitaria es poco visible para el resto del mundo y la comunidad internacional parece desinteresada de participar en una solución al problema de fondo.
Los únicos que se han manifestado en América Latina sobre el drama cubano y se han enviado una ayuda concreta han sido México, Colombia y Chile.
México ha desoído incluso los llamados de EEUU de evitar cooperar con Cuba y enviar petróleo y envió dos barcos con 800 toneladas de ayuda con alimentos tan básicos como leche en polvo y fréjoles para tratar de mitigar la crisis que vive el país.
Pues al margen de las tensiones políticas, la crisis energética golpea a la población civil que tiene que buscar cómo resolver sus carencias y limitaciones. Los efectos también afectan a los servicios de salud, el transporte, las industrias y hasta la conservación de los pocos alimentos que existen.
La ONU volvió a advertir sobre el impacto del embargo en los servicios esenciales y denunció que los fines políticos no pueden estar por encima de los derechos humanos.
El mensaje de las Naciones Unidas llega en un momento crítico para Cuba que parece enfrentar en soledad su crisis sin que se vean vías de solución.



















