El trasplante de células es seguro en un paciente con párkinson
Investigadores del Hospital McLean y el Hospital General de Massachusetts (EEUU) comprobaron que la reprogramación de las células de la piel de un paciente para reemplazar las células en el cerebro que se pierden progresivamente durante la enfermedad de Parkinson es técnicamente factible. Así, la terapia celular es una posibilidad real para el tratamiento del párkinson. Este estudio fue publicado en The New England Journal of Medicine.
A nivel mundial, el párkinson es la segunda enfermedad degenerativa más común del cerebro, y millones de personas experimentan sus síntomas, que incluyen temblor, rigidez y dificultad para hablar y caminar. La pérdida progresiva de células cerebrales llamadas neuronas dopaminérgicas juega un papel importante en el desarrollo de la enfermedad, publica el portal Abc.
Como se describe en el nuevo estudio, el uso de las propias células reprogramadas de un paciente es un avance que supera las barreras asociadas con el uso de células de otro individuo.
“Debido a que las células provienen del propio paciente, están disponibles y pueden reprogramarse de tal manera que no sean rechazadas en el implante. Esto representa un hito en la 'medicina personalizada' para el párkinson», señala el autor principal Kwang-Soo Kim.
Este equipo reprogramó las células de la piel de un paciente de 69 años en células madre pluripotentes similares a embriones (llamadas células madre pluripotentes inducidas) y luego las diferenciaron para asumir las características de las neuronas dopaminérgicas, que se pierden en el párkinson.
El paciente se sometió a un trasplante de neuronas de dopamina de reemplazo, el cual fue realizado el 2017. Dos años después, las pruebas de imagen mostraron que las células trasplantadas están vivas y funcionan correctamente como neuronas dopaminérgicas en el cerebro. Debido a que las células implantadas se originaron en el paciente, no se produjo una respuesta inmune, no fueron rechazadas y no hubo necesidad de un medicamento inmunosupresor.
“Hemos demostrado por primera vez que estas células reprogramadas son reconocidas como propias por el sistema inmunitario del paciente y no serán rechazadas”, explican en su trabajo.
Estos resultados indican que esta estrategia personalizada de reemplazo celular fue un éxito técnico, ya que las células sobrevivieron y funcionaron de la manera prevista. El paciente no ha desarrollado ningún efecto secundario, y no hay signos de que las células hayan causado un crecimiento o tumores no deseados.
Además, la terapia mejoró la calidad de vida del paciente. Actividades rutinarias, como atar sus zapatos, caminar con un paso mejorado y hablar con una voz más clara, han vuelto a ser posibles para él.

















