Bolivia, país espinado
En Bolivia, las cactáceas, plantas conocidas comúnmente como cactus, tienen una amplia distribución biogeográfica y se las puede encontrar en el altiplano como en regiones tropicales, pasando por los llamados valles interandinos, con la única excepción del norte de su territorio, principalmente los departamentos de Pando y Beni, de acuerdo al “Catálogo ecológico preliminar de las cactáceas de Bolivia”, elaborado bajo la dirección del biólogo, Gonzalo Navarro, en 1996.
En este catálogo, se clasifican a 157 taxones endémicos en el país. En los Yungas, 12; en la Cuenca alta del río Beni, 14; Cuenca interandina del río Grande, 51; Cuenca interandina del río Pilcomayo, 38; Puna boliviana suroriental, 32; Chaco Boreal boliviano, cinco; Chiquitanía, tres; y en el Beni, dos.
El científico boliviano Martín Cárdenas dedicó años de investigación sobre estas plantas que atraen y repelen al mismo tiempo, pero que guardan entrañables secretos favorables para la alimentación y la salud. En Bolivia, se tienen algunas investigaciones al respecto, pero en México las cactáceas proporcionan una industria pujante. Los cactus en su mayoría florecen y sus flores son de colores vivos, desde el malva, al amarillo, del rojo o fucsia a semitonos rojizos, que según el tamaño de la planta pueden ser grandes o pequeñas, precisan de mucha luz y calor, pero poca agua, según describen algunos viveristas. Los cactus se caracterizan por la gran capacidad de almacenar agua en sus tallos, hojas y raíces.
ALGUNOS LUGARES
Los paisajes del altiplano tienen entre sus mudos testigos a los cactus que parecen –a momentos– vigilar el territorio y, en otros, adornarlo con sus brillantes colores verdes de sus tallos o las tonalidades de sus flores. En esta vasta meseta se pueden encontrar cactus como la tuna, la pasakana, el airampu, conocidas por sus propiedades alimenticias como medicinales.
Tupiza alberga muchos cardones columnares gigantes que miden más de seis metros y florecen al inicio de la época de lluvias. Cuando mueren y se caen las enormes espinas que los protegen, se los aprovecha para la fabricación de muebles y artesanía.
El Jardín de las Cactáceas de Bolivia se encuentra en la ecoregión de los Valles Secos interandinos y Chaco al oeste del Municipio de Comarapa entre los 1.450 a 2.000 metros sobre el nivel del mar. En una superficie de más de 22 hectáreas, se pueden apreciar bosques naturales de cactus arbóreos y pequeños de gran abundancia. En este santuario de cactáceas hay especies como caraparí, candelilla, kijkaluro, achuma (cactus columnares), añapancos (cactus globo)
En La Paz, es conocido por muchos el famoso Valle de la Luna, al sur de la ciudad, donde también los cactus forman parte del paisaje.
En Tarija, el Parque Natural y Área de Manejo Integrado “El Cardón” se encuentra la segunda reserva más grande de cactus de Sudamérica (Luego de México), alberga 12 especies de cactus que cubren los cerros.
EMPRENDIMIENTOS
En el valle de Curqui, Tarija, se pueden ver cactus gigantes, que se yerguen hasta seis metros de altura y otros son pequeños. Algunos tienen espinas grandes, otros menudas y delgadas, algunas de éstas son blancas y parecen cabellos. En el lugar, hay una gran variedad de cardones, entre ellos: el Verde, el Amarillo, el Lorocho, Cuncu, Peluchín, Cola de cordero, Cordón blanco, Champoo, Airampu, Umotu, Inqueta, Achacalla, Quepubola y Quepupenca. Estas especies se dividen en dos tipos que son las rastreras y las columnares. Los comunarios de Curqui extraen la pasacana (la parte comestible de la planta) que es utilizada para realizar un licor dulce y fuerte en contenido alcohólico. En Cochabamba, “Cactomanía” se dedica a la ornamentación de jardines y espacios de hogares, establecimientos educativos e instituciones con variedades exóticas. Desde 2006, "Cactomanía" es asiduo participe de la Feria de las Flores de Cochabamba.






















