Basura y huella urbana complican a 4 mil regantes de La Angostura
Cada vez es más difícil regar los cultivos del valle central de Cochabamba con la represa de La Angostura, debido al avance de la mancha urbana, los loteamientos, la basura y la vegetación crecida.
El cambio de uso de suelos sin planificación, la falta de control y consciencia ambiental en Cercado, Tiquipaya, Colcapirhua, Quillacollo, Arbieto y Tolata preocupan a 4.800 familias de regantes, informó el primer vicepresidente de la Asociación de Usuarios del Sistema Nacional de Riego Nº1, Vladimir de la Barra.
El embalse ubicado en el valle alto y en funcionamiento hace 74 años permite el riego de 3.800 hectáreas de hortalizas, verduras y forraje.
La represa de La Angostura es uno de los pulmones agroecológicos más importantes del departamento porque consta de 470 kilómetros de canales principales y secundarios de riego en seis municipios del valle alto y el eje metropolitano.
Los sembradíos del distrito 9 de la ciudad son los más afectados con la expansión de la mancha urbana.
Según una comparación de imágenes satelitales que acompañan esta nota se puede observar que en 2009 existía una gran cantidad de tierras agrícolas en la zona sur de la ciudad de Cochabamba por
Quenamari, Semapa, Aeropuerto, Albarrancho y la avenida Panamericana. Sin embargo, la situación es muy diferente en 2019, porque el sector está lleno de construcciones y pavimento.
En un recorrido se verificó que, a pesar de las dificultades, los agricultores de La Maica continúan regando con aguas de la represa sembradíos de maíz y alfalfa.
“Llegamos a toda la zona sur hasta K’ara K’ara. La mancha urbana nos afecta bastante, porque la gente construye sus viviendas y murallas sobre los canales de desagüe pluvial”, manifestó el dirigente.
Una vecina, Jacinta Medrano, dijo que la sequía y los altos costos de producción incidieron en la pérdida de la vocación agrícola.
Según datos proporcionados por usuarios de la asociación, el costo para cultivar una hectárea alcanza a los 11 mil bolivianos.
“Tenemos que colocar tractor, abono, mano de obra, mantenimiento y operación para traer agua. Si la cosecha es buena, logras rescatar y ganar algo”, explicó.
Medrano mencionó que estos factores aumentaron la venta de parcelas a loteadores, quienes se dedicaron a traficar tierras.
“Constantemente tenemos que pelear con los dueños de casa para que nos dejen limpiar los canales. Se molestan, pero ellos son los que echan la basura”, denunció.
Dificultades
Con la finalidad de hacer más eficiente la distribución del agua de La Angostura, los afiliados resolvieron dividir en tres unidades el acceso al servicio: norte, centro y sur.
En una visita a los canales de la zona norte se identificaron dos problemas. El primero es que la basura echada en las torrenteras por los vecinos contamina el agua y estanca el líquido. El segundo es que se advirtió que decenas de actividades económicas instalaron conexiones clandestinas de alcantarillado a los canales de riego.
Algunos regantes expresaron que sacar los desechos es una labor complicada, porque a veces no bastan las herramientas cotidianas.
“Nos gustaría que las alcaldías y los vecinos nos colaboren más. La limpieza en sectores críticos se tiene que hacer con retroexcavadora y volquetas porque se acumulan por montones las botellas y bolsas. Hay hasta animales muertos” aseveró un regante.
El representante de la asociación dijo que destinan los aportes de los afiliados para hacer la limpieza general de la red de riego por lo menos dos veces al año. Todos los trabajos se ejecutan con recursos propios. El costo por mantenimiento de infraestructura se cobra por hectárea y es de 257 bolivianos.
Otro aspecto que cuestionaron los agricultores es la falta de podas de algunos árboles que se encuentran en las laderas de las torrenteras.
“Hay ficus frondosos; el manejo de las área verdes es competencia de los municipios, pero no cumplen”, expresó otro regante.
El vicepresidente del sistema de riego remarcó que la falta de apoyo al sector productivo por parte de los alcaldes es evidente, porque gran parte de las estructuras que se implementaron fueron construidas con recursos de los regantes, una parte con financiamiento del Gobierno central y el restante con apoyo de organismos internacionales.
La represa de La Angostura se fundó en 1945. El año 2000, los usuarios logran convertirla en una administración privada y se encargan de su mantenimiento rutinario.
SEPA MÁS
Urbanizaciones en el valle bajo
El crecimiento de la mancha urbana atrapó 2 mil hectáreas de tierras productivas en Quillacollo, Vinto, Colcapirhua y Tiquipaya, según un informe presentado por el gobernador Iván Canelas, en julio.
Las cifras colocaron en riesgo el componente riego del Complejo Múltiple Misicuni. Pese a las observaciones, dos de los cuatro municipios del valle bajo se benefician con riego de la represa por el desfogue de aguas. La medida ocasionó inconvenientes a La Angostura porque un porcentaje de los usuarios ahora se niega a pagar las cuotas de mantenimiento, porque recibe gratis el líquido de la represa de Misicuni.
APUNTES
El caudal de agua de la represa es bajo
La represa de La Angostura no logró acumular el caudal de agua esperado para que los regantes puedan beneficiarse con riego tres veces al año. Desde la administración del embalse informaron que el almacenamiento es de 30 millones de metros cúbicos. La altura es de 3,18 centímetros.
El primer vicepresidente de la Asociación de Usuarios, Vladimir de la Barra, adelantó que el déficit sólo se podrá superar si la época de lluvia se adelanta.
Explicó que el último desfogue para la siembra se realizará en septiembre y descartó que de momento se hayan presentado problemas con los pescadores por la disminución del caudal.
PUNTOS DE VISTA
"Los usuarios venden sus terrenos porque los costos de producción son altos. Las autoridades no hacen respetar los usos y costumbres para dar condiciones óptimas para fortalecer el riego", Vladimir de la Barra, dirigente de los regantes
"La única manera de garantizar que los establecimientos que están en los alrededores cumplan con las normas ambientales es que los regantes tramiten su manifiesto ante la Gobernación", Freddy Gonzales, asambleísta Departamental.
Sólo 7 de 17 actividades cuentan con licencia
La Secretaría de la Madre Tierra de la Gobernación certificó que sólo siete de las 17 actividades económicas que se encuentran alrededor de la represa de La Angostura cuentan con licencia ambiental para operar.
“Todas deberían tener licencia ambiental porque generan descargas de aguas residuales. Por otro lado, la basura en el sector es inevitable por la afluencia de turistas”, sostuvo el asambleísta departamental Freddy Gonzales (Demócrata).
El legislador recordó que los controles a los establecimientos deben continuar para evitar daños a la salud de la población.
“En esta zona se está proyectando el desarrollo de varias urbanizaciones, éstas tienen que estar sujetas a la fiscalización de una autoridad”, mencionó.
Los regantes identificaron la construcción de cinco nuevas urbanizaciones.

























