Desentrañan el legado de Sergio Almaraz Paz
Una corta vida, turbulenta y dolorosa, pero una obra reflexiva y, pese a los años, muy actual y pertinente. Así define Alejandro, el hijo menor de Sergio Almaraz Paz, de quien hace poco se publicó en Plural Editores las Obras Completas, en un solo tomo, con más de 800 páginas y un disco compacto con la voz del autor.
Recopilar las obras de Sergio Almaraz Paz (1928-1968) en un solo libro “ha sido algo que ya don Werner Gutenttag pensaba hacerlo antes de su muerte. Luego, José Antonio Quiroga, de Plural, fue quien se encargó de llevar adelante la publicación de las Obras Completas, que incluyen reediciones de sus tres libros, más artículos que aparecieron en revistas e incluso material iconográfico de gran valor histórico”, comenta Alejandro Almaraz, actual viceministro de Tierras.
Una vida dura
“Mi padre no tuvo una ampulosa biblioteca, pese a ser un gran lector desde niño, según me cuentan mi abuela y mi madre. No tengo certeza de por qué no se ocupó de formar su biblioteca. Quizás porque su vida fue muy dura, llena de turbulencias y dolorosa”.
La pobreza, los avatares de la militancia política que trae persecución, exilio, cárcel, fueron una constante en su vida.
“Los recuerdos que tengo de mi padre no son muchos. Él murió cuando yo tenía seis años, pero lo que encontré de él fue una pequeña biblioteca, especializada en temas de política”.
Sergio Almaraz fue uno de los principales defensores de los recursos nacionales en épocas en las que se gestaba en Bolivia una hegemonía revolucionaria del MNR. Junto a René Zavaleta Mercado y Marcelo Quiroga Santa Cruz “impulsan una serie de propuestas y dan génesis a una izquierda nacional”, comenta su hijo.
Arte y literatura
Pero, además de ser un influyente pensador de su tiempo, Sergio Almaraz escribió crítica literaria.
Un testimonio de aquello es la incorporación en sus Obras Completas de un artículo respecto a la obra del poeta paceño Jaime Saenz.
“Le preocupaba la realidad humana, la realidad de su país, pero también la existencia del ser humano. Ciertamente, la literatura, el arte y la cultura eran temas que le interesaban en gran manera".
“¿Cuál es la herencia espiritual de mi padre? Es una pregunta difícil que tal vez no me la pueda responder sino en mi vejez”, dice Alejandro, no sin cierta melancolía.
“Yo diría que recojo cierto mandato ético, reconocido por una doble vía, la lectura activa de su obra, que es una especie de cotejo de la palabra y reflexión con la vida. Pero, por otro lado, está el lazo familiar y de su presencia mediada por la familia que me ayuda a enfrentar los problemas que uno tiene en la vida”, finalizó Alejandro Almaraz.
























