Gobierno reactiva la refinería de Cochabamba para subir oferta de diésel
Las refinerías Gualberto Villarroel de Cochabamba y Guillermo Elder Bell, de Santa Cruz, administradas por YPFB Refinación S.A., están autorizadas de manera excepcional a importar petróleo crudo para procesarlo y comercializar de forma directa los derivados en el mercado interno, en el marco del Decreto Supremo N.º 5701, de 7 de septiembre de 2026.
El presidente Rodrigo Paz y los ministros que intervinieron la empresa estatal a inicios de septiembre participaron del funcionamiento simbólico de la refinería Gualberto Villarroel.
“Tenemos que producir. A través del decreto que hemos aprobado, estamos dando a las empresas refinadoras del Estado la oportunidad de conseguir su propio espacio, su crudo, generar la refinación y poder poner al mercado nacional a buen precio el producto”, indicó Paz.
Paz denunció que anteriores gestiones de gobierno quisieron “matar” estas infraestructuras petroleras con el objetivo de “privatizarlas” para “hacer ricos a unos cuantos” con el negocio de la importación de diésel y gasolina.
“¿Por qué querían matar a las refinadoras? ¿por qué querían acabar con Gualberto Villarroel? ¿por qué querían acabar con Guillermo Elder Bell? Porque, claro, el negocio era comprar y vender, comercializar (gasolina y diésel), ahí estaba la platita. Y para eso tenían que ir bajando la capacidad de las refinerías de poder producir gasolina, diésel y jet fuel. Esa es la verdad”, afirmó.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, explicó que con el funcionamiento de las refinerías “más que ahorrar se cortará el cordón umbical: ustedes saben que YPFB le compraba el crudo a refinería y hemos cortado y transparentamos, porque el “cáncer de yacimientos se llama comercialización; entonces, dejamos la comercialización”.
Capacidad ociosa
Ambos complejos son la principal infraestructura de refinación del país. Transforman petróleo crudo en combustibles, lubricantes y productos especiales. Su capacidad conjunta de diseño es de 63.750 barriles por día (BPD) y la capacidad máxima operativa, de 56.500 BPD. Esa infraestructura alcanza para procesar volúmenes mayores si hay materia prima disponible.
Entre enero y julio de 2026, sin embargo, el procesamiento real promedió 24.067 BPD: 37,8 % de la capacidad de diseño y 42,6 % de la capacidad máxima operativa.
Entre 2021 y 2026 el procesamiento de crudo se redujo cerca de 40 % (de 40.332 BPD en 2021 a 24.067 BPD en el promedio de enero-julio de 2026). La caída se explica por la menor producción nacional de petróleo y condensado, no por falta de capacidad de refinación.
¿Qué autoriza el decreto?
El Decreto Supremo Nº 5701 autoriza de manera excepcional a las refinerías a importar petróleo destinado a su procesamiento y a comercializar de forma directa los productos derivados de ese crudo importado. La medida se inscribe en la política nacional hidrocarburífera y en la emergencia energética y social vigente.



























