Quillacollo cerró festejos de Carnaval con alegría
Con un despliegue de alegría, creatividad y entusiasmo, 28 fraternidades cerraron ayer los festejos por el carnaval en el municipio de Quillacollo con el “Carnaval de la Alegría” que reunió a cientos de espectadores, quienes se deleitaron con los pasos y destreza de los danzarines.
La entrada carnavalera inició con al menos cuatro horas de retraso porque la intensa lluvia que cayó la noche anterior anegó algunas calles de esta jurisdicción. La primera fraternidad en ingresar fue la del alcalde de Quillacollo, Eduardo Mérida, que, vestido de faraón, mostró su alegría y capacidad para el baile a la población que se dio cita a lo largo del recorrido.
“El propósito principal es revalorizar nuestras costumbres y tradiciones por medio de estas actividades culturales, además de que la población que se dé cita, disfrute de la alegría del Carnaval que hemos organizado para ellos”, afirmó Mérida.
Participaron más de 800 funcionarios del Gobierno autónomo municipal de Quillacollo en comparsas, quienes construyeron cuatro carrozas gigantes. También bailaron tres unidades militares y 21 fraternidades de la Asociación de Fraternos Folklóricos de la Virgen de Urkupiña.
Los espectadores se sorprendieron con las carrozas que armaron los funcionarios de la Alcaldía para la ocasión. Una de ellas tenía como temática los zombis, por lo que se usó elementos de terror como unas manos gigantes que intentaban atrapar a la gente; otro carro alegórico fue el de los Picapiedras.
Las unidades militares como las fraternidades de tinkus, salay, tobas, morenada, pujllay y caporal, entre otras, realzaron aún más el “Carnaval de la Alegría” que cierra el programa por el Carnaval en Quillacollo.
El recorrido inició en la avenida Martín Cárdenas, los grupos recorrieron tres kilómetros hasta el palco oficial ubicado en la plaza Bolívar. Esta actividad se realiza por segunda vez, siendo que el año pasado se desarrolló el “Carnaval Qotu”.
Otros festejos
El municipio de Punata también vivió ayer su Corso de Corsos, en el que varios grupos entre varones y mujeres se vistieron de diferentes temáticas, por ejemplo, de amas de casa extravagantes, quienes bailaron al compás de la música del caporal y mostraron algunos pasos picarescos en el recorrido por las calles aledañas a la plaza principal del municipio.
Asimismo, en Ivirgarzama se desarrolló un festival de Comparsas y Taquipayanakus con cholitas que bailaron y corearon algunos temas llenos de viveza propia de la época. Puerto Villarroel también realizó su entrada por el Carnaval.

























