Bush promete a Calderón impulsar reforma migratoria
Mérida, México | Agencias
Por segunda ocasión en dos días, esta vez en México, al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, constató el desagrado en América Latina por su política migratoria y prometió que hará "todo" lo posible por sacar adelante una reforma.
Bush se reunió ayer con el presidente mexicano, Felipe Calderón, en la hacienda Temozón, a unos 30 kilómetros de Mérida (México), para repasar, a lo largo de tres horas, la reforma migratoria pendiente en Estados Unidos, la lucha contra el narcotráfico y los lazos comerciales, entre otros asuntos.
En una ceremonia de recepción en la hacienda, una antigua productora de henequén (fibra vegetal) convertida en hotel de lujo, ambos mandatarios destacaron la importancia de sus relaciones como vecinos, pero apuntaron a disensiones en asuntos como la inmigración o la lucha contra la droga.
Calderón pidió, en unas breves palabras de bienvenida, la "colaboración y la activa participación" de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.
El jefe de la Casa Blanca ha alabado las iniciativas puestas en marcha por el actual Gobierno mexicano en este campo, entre ellas la reciente extradición a Estados Unidos de una quincena de destacados narcotraficantes.
El Mandatario mexicano también solicitó a su colega estadounidense una mayor atención a la política hacia México.
Por lo tanto, "la migración no se puede detener, y desde luego no por decreto", apuntó Calderón, quien indicó que México preferiría recibir "la inversión donde están los trabajadores", en lugar de que ellos deban desplazarse a donde está el capital.
"Podemos detener mejor la inmigración construyendo un kilómetro de autopista en Michoacán o Zacatecas, que con diez kilómetros de muro en la frontera", dijo en alusión al muro que Estados Unidos construye en su frontera con México.
Por su parte, Bush afirmó que hará "todo lo que pueda" para lograr una reforma migratoria exhaustiva en el Congreso de Estados Unidos.
El jefe de la Casa Blanca aseguró que Estados Unidos aplicará "el mandato de la ley" a la hora de actuar contra la inmigración ilegal, pero apuntó que también recordará a sus ciudadanos que "los valores familiares no acaban en la frontera".
Bush apoya una reforma migratoria que incluya un programa de trabajadores temporales y permita la regularización de buena parte de los 12 millones de inmigrantes ilegales en su mayoría mexicanos que se calcula viven en Estados Unidos.
Esta es la segunda ocasión en dos días en que Bush debe escuchar las quejas de sus vecinos de continente sobre la política migratoria de su país.
El lunes, en Guatemala, el presidente Óscar Berger lamentó amargamente las deportaciones de inmigrantes ilegales, que en ocasiones dividen en dos a familias enteras.
Bush y Calderón también hablarán sobre las relaciones comerciales entre ambos países.
La estancia de Bush en México, la última etapa de su periplo latinoamericano, concluirá hoy con una rueda de prensa con Calderón, tras lo cual partirá de regreso a Washington.
MÁXIMA SEGURIDAD
Las protestas contra la visita de Bush apenas se sintieron ayer en Mérida, pues los pocos inconformes que trataban de llegar a Uxmal, zona arqueológica que visitó el Mandatario, no pudieron pasar de un retén policial.
En la mañana los habitantes de Mérida despertaron con el ruido de cinco helicópteros de Estados Unidos, que partieron de la zona hotelera donde pernoctó Bush rumbo a la Hacienda Temozón, un exclusivo hotel localizado a 30 kilómetros de la ciudad.
El retén formado por la Policía Federal Preventiva (PFP) y el Estado Mayor Presidencial (EMP) lo integran decenas de agentes de la policía provistos de cascos, porras y escudos para cubrirse.





















