El presidente Temer respira tranquilo
El presidente brasileño, Michel Temer, librado de un eventual juicio penal por la Cámara baja, afirmó ayer que “la verdad venció” y que ahora trabajará por la recuperación de la economía y cuidará su salud, aquejada por problemas urológicos.
“La verdad venció” y Brasil “está más fuerte después de que sus instituciones fueron probadas de forma dramática en los últimos meses”, señaló Temer sobre la crisis causada por las acusaciones de obstrucción judicial y asociación ilícita que formuló en su contra la Fiscalía General.
Esos cargos, que Temer siempre negó y que mantuvieron en vilo al Gobierno en las últimas semanas, fueron rechazados este miércoles por 251 votos frente a 233 en el pleno de los diputados, que por imperativos de la Constitución brasileña debía avalar su eventual enjuiciamiento.
En un video divulgado ayer, Temer aseguró que “es hora de enfocar lo que interesa al pueblo”, que es fortalecer el esfuerzo por la recuperación plena de la economía y el empleo.
También a través de las redes sociales, destacó que su Gobierno licitará este viernes ocho yacimientos de petróleo y gas en el llamado presal, que concentra en aguas profundas del Atlántico casi un tercio de las reservas probadas de hidrocarburos del país.
“Será una oportunidad para generar miles de millones de dólares en inversiones y crear cada vez más empleos”, agregó el gobernante.
Según cálculos oficiales, esas subastas, en las que participarán algunas de las principales petroleras del mundo, pueden generar inversiones por unos 36.000 millones de dólares en los próximos años y fortalecer así el esfuerzo del Gobierno por reducir su crónico déficit fiscal.
La convalecencia de Temer no ha paralizado el Gobierno, que pasó la página de la corrupción y comenzó a discutir la agenda económica del país, que según dijo el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, será “la primera prioridad”.
ADVIERTEN DIFICULTADES
Según fuentes parlamentarias brasileñas, la proximidad de las elecciones, previstas para octubre de 2018, pudiera dificultar la aprobación de medidas claramente impopulares e impulsadas por el presidente Temer que tiene —de acuerdo a las encuestas— el escaso apoyo de entre un 3,5 por ciento y 5 por ciento de la sociedad.

























