Michelle Bachelet y el legado con el que quiere pasar a la historia chilena
En la recta final de su segundo mandato, la presidenta Michelle Bachelet, se muestra orgullosa de su legado de reformas para modernizar a Chile, conservador y desigual, pero su baja popularidad no hace justicia a su optimismo.
Su segundo mandato se vio pronto lastrado por un escándalo de corrupción que envolvió a su hijo y a su nuera, que hizo de 2015 su “año horrible”, perdiendo su gran caudal de popularidad.
Reformas emblemáticas
Reforma laboral, tributaria y educación, que pretende, esta última, llevar la gratuidad a los estudios universitarios al menos para el 70 por ciento de los alumnos con bajos recursos para el próximo año, son sus reformas estrella.
Ha enviado al Parlamento un proyecto de reforma del sistema de pensiones, heredado de la dictadura, que ha dejado descontentos a casi todos.
Bachelet ha convertido a Chile en un modelo del uso de energías limpias, en particular las no convencionales como solar y eólica, que está abaratando considerablemente la factura del consumidor.
Ha cambiado el sistema electoral, la financiación de partidos, la regulación financiera y la administración de empresas, entre otras
Pero la última representante de una época dorada para la mujer en el poder en América Latina también quiso hacer un cambio social y logró aprobar, no sin dificultades, el aborto terapéutico, permitió la unión de hecho de parejas del mismo sexo, y en trámite se encuentra una ley del matrimonio igualitario.
Para el próximo Parlamento quedará la reforma de la Constitución, que data de la época de la dictadura, ni logró mejorar el paupérrimo servicio público de salud.


























