El Salvador empodera a Nayib Bukele como el todopoderoso
La democracia salvadoreña ha parido un autócrata. Lo venía gestando desde hace casi un año. Se llama Nayib Bukele y, a partir del próximo 1 de mayo, gobernará este país como le plazca.
El 28 de febrero los salvadoreños votaron para elegir a sus 84 diputados y 262 alcaldes. Nuevas Ideas (NI), el partido que se define como el de “la N de Nayib”, se estrenó en unos comicios dando un contundente golpe a sus adversarios.
Durante 29 años, después de los Acuerdos de Paz, dos partidos dominaron el poder político: Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda), y la Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha).
Con estas elecciones se extinguió la polarización que carcomió la política salvadoreña durante décadas: ¿FMLN o Arena? Y se terminó de imponer otra polarización igual de simplista y nociva: ¿bukelista o no?, indicó Óscar Martínez, editor del diario El Salvador.
Hartazgo político
En tanto, el analista político Hugo Sánchez señaló que el hartazgo que Arena y el FMLN han generado entre la población es el principal capital que explotó el mandatario en 2019 y en las elecciones del pasado 28 febrero.
Arena y el FMLN no lograron desmarcar su imagen de los casos de corrupción atribuidos a los expresidentes Francisco Flores (1999-2004), Elías Antonio Saca (2004-2009) y Mauricio Funes (2009-2014).
Autocracia
A partir de mayo, a Bukele le bastará levantar el teléfono para ordenar que se apruebe una ley o que se destituya a un fiscal y se elija a otro.
La gran mayoría de votantes salvadoreños decidió decir no al contrapeso de poderes, no al debate legislativo, no al consenso necesario, no a la oposición. Y al decir no al pluralismo y el sistema de controles que caracteriza a la democracia ha puesto al país en el camino de la autocracia.
“Como gustan decir los demagogos de plaza: el pueblo ha hablado, el soberano se ha expresado en las urnas. Una sociedad poco instruida en los principios democráticos ha confirmado a su caudillo. Una sociedad con tan precaria educación pública y tanta desigualdad ha ungido, más por fe que con argumentos, a su nuevo mesías”, escribió Martínez.
Haberle entregado el poder absoluto a Bukele traerá serias consecuencias que perdurarán en el imaginario político como una nueva forma de liderazgo: el desprecio por el Estado de derecho y el diálogo, los ataques a la prensa, la falta de transparencia, la perpetuación del nepotismo y el amiguismo, la deformación de las instituciones públicas hasta convertirlas peones obedientes a la próxima jugada de su líder. Un Estado al servicio de un hombre.
Datos: Agencias e Internet
VÍA LIBRE
Hasta las próximas elecciones de 2024, Bukele gobernará El Salvador con un poder que nadie ha tenido en la posguerra.
La idea de una oposición que bloqueaba todas sus iniciativas y no le permitía arreglar el país se terminó también en las elecciones de febrero.
EL “MILLENNIAL” EN EL PODER
Nayib Bukele, de 37 años, asumió la presidencia de El Salvador el 1 de junio de 2019.
Fue alcalde de San Salvador de 2015 a 2018, impulsado por el izquierdista FMLN, del que fue expulsado en 2017.
Como alcalde, se identificó con los millennials. Proyectó en la capitalina plaza El Salvador del Mundo una película de Dragon Ball, y promovió participar en competencias de paintball.
Las redes sociales han sido sus grandes aliadas. Desde que ganó las elecciones y hasta su toma de protesta, Bukele no dio ni una conferencia de prensa y lanzó sus mensajes vía Twitter. Si necesitaba dar una explicación más larga, recurría a Facebook Live.
Como presidente, el joven ha convertido a Twitter en su principal fuente de comunicación. A través de esta red social, Bukele ha despedido a decenas de familiares de integrantes de la exguerrilla del FMLN. También lo usa para hacer nombramientos.

























