Se vende como un sueño
El sentimiento de vergüenza ajena no me es suficiente, debo decir humillación. Humillación pura y dura. Y jamás creí afirmar esto que tampoco quise guardar: el acto que denigró públicamente las creencias de éste ser humano, al igual que su cultura, sexo, raza, religión, pensamiento, conocimiento, valores éticos, principios morales y un largo etcétera, apareció en la televisión local y en un contenido no policiaco ni político (que se quedaron pequeños), sino en un muy popular reality show artístico. Se vende como… un sueño, pero debiera decir: humillación imperdonable, porque la noche del martes (el mismo Día Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación) se propició un duelo verbal indigno entre dos jóvenes mujeres a quienes previamente se les aplicó el ‘ablandamiento’ típico del terrorismo psicológico para que dejaran de ser racionales, sensitivas, compasivas, piadosas y afectivas; y fueran hienas. El resultado fue una inusual violencia contra la sexualidad, los derechos a la intimidad, al libre desarrollo de la personalidad, al buen nombre y la dignidad de aquellas dos mujeres, pero también de los miles de bolivianas y bolivianos que impotentes tuvimos que tragar hiel con un sentimiento de intensa pena, amargura y desabrimiento. Y digo inusual violencia, porque no se espera aquello de un reality show artístico en el que se vende la ilusión de competir con talentos propios y ajenos para resguardar la vida de pobres sin ventura. Por supuesto, la mansedumbre no asomó, ni la bondad, la tranquilidad, la paciencia o la humildad tan inherente al género femenino, sino la violencia del poder patriarcal que manda que dos diriman públicamente y en directo la profundidad de sus respectivas letrinas.
El contenido televisivo que señalamos, se suponía de sensibilización social y de disfrute artístico y cultural ‘a lo boliviano’, pero insospechadamente llegó al degradante pico de los programas de ‘espectáculo y farándula’ argentinos. El chisme y las grabaciones indiscretas fue lo primero en aparecer en noticias verdaderas o falsas con las que se pretende indisponer a unas personas contra otras entre los mismos participantes del reality show. Allí se le llama ‘periodismo de espectáculo’ a la simple mala intención. En su favor cuentan con la astucia de llegar sólo a ciertos límites, protegidos por una figura jurídica que se llama animus iocandi, es decir, ganas de bromear, y evitan el animus injurandi, penado por la ley como injuria. Añaden además la complicidad de quienes les cuentan a ellos los chismes, y de quienes los consumen y los aceptan como verdades reveladas, es decir, nosotros las y los telespectadores. Aquél contenido se está definiendo por la utilización de la dolencia, los acontecimientos impactantes y el sensibilismo como táctica de atracción de la audiencia televisiva que cada noche sumaría cientos de miles de adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos y niños. Todos nuestros, no ajenos.
Una Asociación de Usuarios de la Comunicación ha definido a este tipo de contenidos televisivos (magazines y reality shows principalmente, pero también concursos e incluso debates), como el lugar en el que prima el mal gusto, lo escandaloso, el enfrentamiento personal, el insulto y la denigración de los participantes y la agresión a y de la intimidad; es decir, la invasión de la intimidad de los que participan pero, sobre todo, la imposición a los espectadores de la intimidad de los que participan.
Pero no se tenga mi asco por coartada preparatoria de la censura desde planteamientos morales reaccionarios o políticamente correctos, porque es lo contrario. Admiro la televisión nacional, produzco televisión nacional, enseño televisión nacional, por más de 20 años. Pero digámonos la verdad: aquella noche, por televisión abierta y con máximo raiting de audiencia nacional, dos jóvenes mujeres fueron violentadas para humillarse mutuamente, y humillarnos a todas y todos quienes vivimos nuestros sueños en digna libertad de pensamiento y acción.
El autor es Magister en Industria Audiovisual y Doctor en Políticas Educativas.
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