“Nos vale, metele nomás”
Los acontecimientos de las últimas semanas pretenden explicarse a través de la frase: “Nos vale, metele nomás”. Alguna vez, definieron a la cultura como todo lo que hace el ser humano para asegurar su vida y darle sentido, de allí nacerían entonces sus acciones, percepciones e imaginarios en torno a las relaciones que tiene con los de su misma especie, la naturaleza y lo absoluto. Al parecer esta comprensión de cómo se edifica la cultura de los pueblos se basa en una construcción comunitaria, lo que la comunidad hace para asegurarse la vida y darle sentido. Lamentablemente, la comunidad se expandió y cada persona cuida y acude a su entorno más cercano para asegurarse “mejores condiciones de vida”.
Uno de los habituales memes que circulan por redes sociales menciona: “El primer acto de corrupción es aceptar un puesto para el que no estás calificado”. Existen cargos directivos de algunas instituciones como Epsas que requieren un conocimiento especializado o mínimamente técnico. El problema del agua en La Paz tiene muchas causas, una de ellas es la ineficiencia con que trabajó la empresa para prever el desabastecimiento y generar alternativas para enfrentar el problema.
Por otro lado, aunque existan conocimientos especializados para las funciones que cada persona ejerce, es común que primen los intereses privados frente a la seguridad y bienestar colectivo. En el caso del vuelo siniestrado en Colombia, si la hipótesis sobre la irresponsabilidad de volar con el combustible exacto, sin prever contingencias como lo dicta la norma se comprueba, nos enfrentamos a un hecho en el que se privilegió la obtención de ganancias económicas por encima de la seguridad de los pasajeros del vuelo. Además de todas las irregularidades que tendrían que haber sido controladas por las instancias a cargo.
El presidente de la Liga con detención domiciliaria es otro de los ejemplos que afirma una negligencia colectiva. El que haya una persona con un trabajo que se desarrolla en una ciudad distinta a la ciudad donde ejerce actividades de docente implica algunas sospechas sobre cómo se realizan estas actividades en paralelo. Luego se abre la caja de Pandora y salen a la luz una serie de irregularidades de mayor data, títulos académicos presentados sin la comprobación debida, cargos asumidos sin el seguimiento de los requerimientos necesarios, etc.
Hechos que alguien ha designado como “la manera boliviana de hacer las cosas”, doloroso calificativo que debe ser puesto en agenda con seriedad y sin fanatismos que desechen del todo la afirmación. ¿Cómo superar esta “culturización” del aprovechamiento inmediato y la corrupción? es la gran pregunta. La respuesta la tiene que ofrecer la sociedad en su conjunto, sin quedarse en el afán punitivo, sino generando acciones de prevención y fomento para una sociedad que ponga en práctica la honestidad, eficiencia, transparencia y solidaridad.
El autor es filósofo.
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