La decisión del Vicepresidente ¿por las fisuras del MAS?
Alguna vez se dijo que el vicepresidente Álvaro García Linera le dio sustento teórico, esqueleto, al Movimiento Al Socialismo (MAS), de entender cómo los movimientos sociales se organizaron a través de este instrumento para luego constituir el “Pacto de Unidad” y de esa manera legitimar el liderazgo del presidente Evo Morales, claro que ahora sólo quedan cúpulas dirigenciales que no quieren perder sus privilegios económicos y/o políticos en torno al Presidente.
La decisión del Vicepresidente de no postularse el 2019, que está fuera de la Ley, aunque puede cambiar de parecer, no deja de llamar la atención y curiosamente es aceptada por todos sin ningún tipo de cuestionamiento ni reproches y sin ni siquiera decir un “gracias Vice…”, eso fue lo que pasó en el congreso del MAS, donde al parecer nadie se acordó de él.
Lo cierto es que Álvaro García Linera es quizás una de las pocas personas en el Gobierno que entiende la coyuntura actual por la que atraviesa el MAS y que no lo dijo del todo. La insistencia o desesperación del MAS de postular a Evo ya pasa por una cuestión de sobrevivencia del partido político al desconocer los resultados del 21F que son de carácter vinculante. Al menos habría tres escenarios que llevarían a entender la decisión del Vicepresidente entorno a la fisuras del MAS.
El primer escenario, es el punto neurálgico, el Vicepresidente dio a entender un tema de fondo, que es la falta de formación de cuadros políticos y de formación ideológica que apunte a un sólo norte y es que la desorganización del MAS, la chacota, la dispersión ideológica y su pragmatismo hizo que cayera en hechos de corrupción. En ese sentido argumentó su decisión para dedicarse a su otra pasión que es la formación de nuevos cuadros políticos. La necesidad de reinventarse como organización o partido político es una necesidad vital para su permanencia en el tiempo.
El otro escenario sugiere que el MAS aglutina a sectores corporativos con intereses particulares y que son privilegiados que muchas veces van en desmedro de los intereses de la nación, por ejemplo, el sector cocalero que no paga impuestos al igual que los mineros cooperativistas que su contribución al Estado es mínima a parte de la contaminación ambiental que provoca, es decir son intereses contrapuestos a los intereses del Estado. Sobre esa línea, la decisión del Vicepresidente pareciera estar bien argumentada al ver que el MAS perdió el norte.
El último escenario, es la fatalidad del tiempo, Evo el principio y el fin, el Vicepresidente no avizora una o un sucesor al Presidente y el MAS presenta su última carta con la repostulación del mismo. Esto sucede porque esta organización desde su fundación se constituyó en un partido de masas y no en un partido de cuadros políticos que apueste a la renovación y a la formación desde una visión integral. La oposición en reiteradas oportunidades señaló que en el MAS existen líderes, sin embargo, la realidad muestra lo contrario, es decir, no sólo se trata de pretender ejercer el liderazgo sino de ver cuántos lo siguen.
Quizás como un cuarto escenario es el ciclo cumplido, el Vicepresidente con su decisión, que puede cambiar, marcaría el fin de una etapa, por el hecho de que el curso histórico esté yendo por un lado distinto de lo que imagina el partido de gobierno y que las necesidades son otras. Ver la nueva realidad implica verla desde abajo y no desde arriba.
El autor es politólogo.
Columnas de HUMBER VELASQUEZ TORRICO




















