Tiquipaya
Cuna de aymaras y quechuas (Huayna Kapac, dueño de estas tierras productoras de cereales), tierras colonizadas por españoles en su esplendor fértil como “Encomienda” y que en la época republicana son conocidas como parte del “granero de Bolivia” y posteriormente como “capital de las flores”, con hermosas praderas, arboledas y paisajes que a simple vista deleitaban y cautivaban con ese ecosistema natural, que deja nostalgia y bellos recuerdos.
Posteriormente, Tiquipaya sufre una transformación estructural, pues las tierras agrícolas (por excelencia), son degradadas aceleradamente en pro de “suelos urbanos” en la zona del Valle de Tiquipaya (principalmente Distritos 5 y 6, además de parte del Distrito 4); proceso que se dio en los años 2011, 2012 y 2013 y fue consolidado con la ampliación de la “Mancha Urbana”, aprobada mediante Resolución Ministerial Nº 060/2016, promulgada por el Presidente del Estado, realizada sin criterio técnico y ausente de una normativa coherente, sin “planificación urbana” y mucho menos territorial, deformando drásticamente la ecología (palabra usada demagógicamente y de forma trillada en la anterior gestión).
Luego, Tiquipaya va transformándose y consolidando su crecimiento urbano como rebalse del Municipio del Cercado, creciendo de forma desordenada territorialmente; ¡sin importar la ciencia y el conocimiento técnico! ¡sin buscar la eficiencia territorial! y ¡acrecentándose las demandas insatisfechas desde los servicios básicos!, siendo éste el primer paso de la destrucción de Tiquipaya, que se complementa con la construcción de viviendas sin respetar las franjas de seguridad ya que nunca se planificó respetando la norma ambiental, técnica e hidráulica, debido a la búsqueda de grandes ganancias y/o influencias personales, siendo los mismos oriundos y/o particulares políticos, los directos responsables.
La mazamorra y el agua arrastraron la tierra y este hecho se sigue investigando ¿Cuál fue la causa? Se llevó tanto vidas que aún tenían que dar compañía a sus familias, como viviendas de gente de bajos y medianos recursos. La fuerza de la naturaleza es terrible y salvaje haciendo terribles daños, precisamente por eso se debería realizar una planificación integral, con la participación de un equipo multidisciplinario, entre ellos un técnico en cuencas, para que continúen realizando el tratamiento de las mismas, pues Villa Belén, Villa Satélite y parte de Chilimarca (Distrito 5), están dentro de la franja de seguridad.
No pueden dejar de mencionarse los asentamientos localizados encima de la Cota 2750 –Parque Tunari– que siempre fue llamado el pulmón de Cochabamba, que representan construcciones ilegales principalmente desde el 2009, a vista y paciencia de los municipios que lo comprenden.
Es así que en los predios de Salamanca en Tiquipaya, se construyeron ilegalmente viviendas sobre la franja además de un cementerio sobre la cota, cuando ella debió ser planificada como una hermosa ciudad intermedia, con el ejemplo del Inca. Esto ¡debió ser una misión sagrada! ¡más responsable de la vida de sus habitantes y las esperanzas e ilusiones de los que día a día buscan un mañana mucho más humano!
El autor es ex jefe de la Unidad de Ordenamiento Territorial y Límites de la Prefectura de Cochabamba.
Columnas de GONZALO MACEDA OROS

















