Nuevamente peleando el campeonato
Días atrás, la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL) ratificó su proyección respecto al desempeño económico de los países latinoamericanos, situando a Paraguay como el mejor país con un crecimiento del 4,5%, seguido por Bolivia con un 4%.
Esta proyección económica destaca nuevamente el accionar económico de nuestro país, que echa por la borda la opinión de algunos analistas nacionales que insisten en querer convencer a la ciudadanía que los crecimientos económicos de anteriores gestiones se debió únicamente a los precios altos de nuestros recursos naturales.
Este empeño en querer ver la crisis con datos de variables económicas sueltas, por ejemplo al decir que el déficit (del 8,3%) para la gestión 2018, es consecuencia infalible de que la crisis económica ya está en los umbrales del país, ni qué decir de la deuda, la cual tratan de relacionarla con el gasto corriente (sueldos, aportes sociales y otros de funcionamiento).
En la gestión 2017, el déficit proyectado fue del 7,8%, pero llegó al 2,71%, esto, debido a que la recaudación tributaria y aduanera superó lo programado, de la misma forma los precios de nuestras materias primas superaron lo previsto, (para 2017 se proyectó el precio del barril en 45 dólares, y el promedio fue de 50 dólares).
Para la presente gestión se tiene una proyección del precio del barril de petróleo de 47 dólares, pero a la fecha, el mismo ya superó los 60, sumado a la recuperación económica de Brasil y, en alguna manera de la Argentina, nuestros ingresos se incrementarán logrando una disminución del déficit proyectado; por el lado del gasto, es difícil una disminución ya que el mismo crecimiento vegetativo de la población y de la economía no permitiría esto.
En lo concerniente a la deuda, la misma llega a un 23% respecto del PIB, sin embargo los opinadores de siempre no incluyen en sus “análisis”, que los organismos internacionales como la CAF, BM, y países como China, los de la Unión Europea y otros no conceden créditos para gastos corrientes o de funcionamiento, generalmente estos créditos están ligados a proyectos carreteros, hospitales e infraestructura productiva.
Es increíble la desesperación de mostrar que hay crisis en el país, que incluso algunos “profesionales financieros” quieran hacernos creer que la nueva emisión de los billetes de Bs 10, es para cubrir el déficit fiscal, olvidándose que todos los países del mundo cambian sus billetes (generalmente cada 10 años, en el caso de Bolivia se da después de 31 años), y cambian sus diseños por varias razones una de las cuales es por seguridad (para tratar de evitar las falsificaciones); recordarles a estos “profesionales” que la impresión de papel moneda, no se considera ni puede considerarse en una contabilidad fiscal como un Ingreso, por tanto no incrementa ni disminuye el déficit.
Con todos estos datos, nuevamente llamar a los ciudadanos bolivianos a ponerle el hombro a la economía nacional, con un poco más de nuestros esfuerzos, como agentes económicos racionales logremos otra vez el campeonato (por quinto año consecutivo) de mejor rendimiento económico de américa latina, el recorrido es largo pero estamos en buen camino.
El autor es economista
Columnas de MIGUEL ANGEL MARAÑON URQUIDI


















