El dulce presente de San Buenaventura
Desde 1985, cuando se realiza el estudio de factibilidad económica y financiera sobre la instalación de la planta azucarera de San Buenaventura, el anhelo paceño era contar con esa industria que genere fuentes de trabajo y azúcar para el mercado paceño y beniano. Los estudios demostraron su factibilidad y sostenibilidad.
Pese a esto existen profesionales financieros que critican este emprendimiento, indicando que es un “elefante blanco”, ya que actualmente produce al 40% de su capacidad, que el terreno de San Buenaventura no es apto para cultivar caña, que la empresa no genera utilidades, etc., sin un análisis serio.
Es necesario recordar que todo emprendimiento empresarial (privado o estatal), inicia su producción con una volumen mínima, que luego se incrementa en forma progresiva. Ningún emprendimiento produce al 100% de su capacidad en un corto plazo.
La producción de San Buenaventura está en función de la producción de caña de la región, la cual se incrementó de 35 hectáreas en 2013 a 329,55 hectáreas en 2017, este incremento acompaña el aumento de productividad azucarera, alcohol anhidro además de incursionar en la producción etanol.
En cuanto a los datos financieros se tiene que la misma genera ingresos de acuerdo a lo proyectado, pese a que el precio internacional del azúcar se redujo muy significativamente, sin embargo la empresa cumplió puntualmente con el pago de impuestos y del crédito otorgado por el Banco Central de Bolivia, actualmente la producción tiene como mercado principal al departamento de La Paz que consume el 58% de la producción, Oruro el 14%, Cochabamba 7%, Beni 6% y el resto de los departamentos el 15%.
El decir que el terreno de San Buenaventura no es apto para la siembra de la caña, no tiene asidero, mencionar que con la producción agrícola de Israel (siembra en el desierto), la humanidad no puede hablar de terrenos aptos o no aptos, con el avance tecnológico y la producción de toda clase de abonos se puede incorporar al terreno los nutrientes y componentes que mejoren toda clase de siembra.
Este sueño departamental que ahora se concreta con la producción azucarera no puede ser desvirtuado con afanes políticos partidarias que pretenden hacer creer a los bolivianos que la planta azucarera de San Buenaventura no es productiva, la economía de la región creció y seguirá siendo un impulso importante cuando se incremente al máximo de su producción, el incremento del cultivo de caña realizada por las comunidades, se convierte en la mejor opción de diversificar su producción agrícola de la región, lo cual conlleva a una mejora de la economía.
El autor es economista
Columnas de MIGUEL ANGEL MARAÑON URQUIDI

















