Deudores y acreedores financieros
Considero que para realizar un análisis serio respecto del tema de los deudores y acreedores, incluido los del transporte sindicalizado, es necesario remitirnos a la cuarentena rígida (más de cinco meses) que es el origen del mal, ya que con dicha medida prácticamente se paralizó la economía nacional, los únicos sectores beneficiados con esa severa restricciones fueron las clínicas privadas, farmacias, laboratorios, telecomunicaciones y, extrañamente, las grandes cadenas de supermercados. Los sectores del autotransporte, comercio informal, restaurants, actividades turísticas y recreativa y otros prácticamente no tuvieron actividad económica, es decir, sus ingresos fueron muy cercanos a cero.
Esa cuarentena rígida –que solo tomó en cuenta la opinión médica para su aplicación sin considerar opiniones económicas, sociológicas, culturales ni de ningún otro tipo– trajo consigo, una debacle económica con consecuencias severas para muchos sectores de la sociedad, ya que las personas no podían dejar de comer, mucho menos dejar de adquirir medicamentos tanto de prevención como de curación, por tanto recurrieron a utilizar sus ahorros en el mejor de los casos y en otros recurrir a préstamos no bancarios (de familiares, amigos y otros). Pero ahí no acaba el perjuicio, luego vino la flexibilización, pero los transportistas solo podían transportar el 50% de su capacidad, el comercio estaba sujeto la terminación del número de las cédulas de identidad, actividades como el turismo restaurants y otros seguían restringidas.
Con todos estos antecedentes, la pretensión de los banqueros de que los prestatarios cumplan el pago de sus créditos tal y como estaban programados resulta (económicamente hablando) irracional, en este sentido el acuerdo firmado entre el Gobierno y los transportistas, la anterior semana, pareciera ser el más adecuado, ya que el dar un periodo de gracia de seis meses a los prestatarios (sin pagar capital ni intereses), es lo adecuado para reactivar la economía, más aún cuando el gobierno nacional viene implementando medidas económicas que dinamizarán el mercado interno.
Sin embargo, debemos censurar la posición de los transportistas sindicalizados, los cuales no están de acuerdo con el convenio alcanzado, ya que ellos solicitan prácticamente una condonación de los intereses, vale decir pretenden dejar a los bancos sin sus ingresos, esta posición extrema no tiene sentido ya que debilitaría seriamente la actividad y reactivación económica y financiera.
El sistema financiero fue un pilar fundamental en el crecimiento económico del país, que por cinco años consecutivos fue la primera economía latinoamericana en crecimiento (según datos del FMI, Banco Mundial CEPAL y otros organismos internacionales). Con una mora menor al 3% en su cartera de créditos, elsistema financiero boliviano reflejaba la solidez de la economía nacional. Ahora, este sector también sacrificará una parte de sus ganancias para que sus clientes deudores puedan recuperar y reactivar sus actividades económicas y de esta manera cumplir sus obligaciones crediticias.
Posiciones extremas como la de los choferes sindicalizados no tienen cabida en este tiempo de pandemia, donde la economía está dando las primeras luces para reencaminar el liderazgo de la economía nacional a nivel internacional, más aún teniendo como perspectiva el volver a una normalidad con la aplicación de la vacuna que dará un fuerte espaldarazo para retomar todas las actividades económicas, culturales, deportivas y turísticas.
El autor es economista
Columnas de MIGUEL ANGEL MARAÑON URQUIDI


















