Mesa ante una oportunidad histórica
Carlos Mesa Gisbert, expresidente de Bolivia, es sin duda una de las grandes y pocas personalidades que tiene el país, con una reconocida trayectoria académica y quizás hasta una cuestionable corta o mediana carrera política. Lo cierto es que no deja de ser una preocupación para el partido de gobierno en sus aspiraciones de cara a las elecciones de 2019 y ante un escenario complejo donde la oposición muestra cada vez más sus profundas diferencias, Mesa no deja de ser una alternativa real y única para la población.
De mantenerse la postura de Mesa, de no postularse en las elecciones de 2019, quedaría otra alternativa de que pueda transferir todo ese apoyo a un partido de la oposición, dada la multiplicidad de fuerzas políticas contrarias al partido de gobierno, marcando así un norte político. Pero si Mesa llegara a postularse, el imaginario colectivo sería claro: Evo y Mesa, no habría espacio para un tercero. Para la oposición desde la sociedad sería convertir un voto opositor en un voto útil, en cualquier de las dos alternativas.
Y eso que todavía no se está hablando de partidos políticos, sino de dos potenciales personajes y Evo, quieran o no, ya tiene un lugar en la historia de Bolivia, lo cual resulta muy interesante a la hora de analizarlos, ya que Mesa significa todo lo que no es Evo (y viceversa), totalmente distintos. Y, hoy por hoy, a Mesa se le presenta una oportunidad única como contrapeso real de Morales en una contienda de dos bandos que es lo que quiere la gente, más allá del respeto que exigen a los resultados del 21F.
Las encuestas le otorgan a Mesa un lugar privilegiado. La realidad muestra que el voto de la clase media y la emergente serán decisivos a la hora de elegir a una fuerza política. Según datos del Gobierno la clase media pasó del 35%, registrado en 2005, al 58%, en 2017. Es un caudal importante de votos que necesitan ser capitalizados por alguno de los competidores que estén a la altura de la circunstancia. Mesa tiene un contexto favorable y Evo no perdió apoyo del todo.
En reiteradas ocasiones Mesa manifestó que no será candidato en 2019. Existe una presión social que se traduce en apoyo y empuje para que pueda revertir su decisión. “Nunca digas nunca”, incluso hasta él lo afirma. Y es verdad de que pueden suscitarse circunstancias que escapan de control, uno mismo no puede trazar cabalmente su destino, a veces las eventos hacen que tomes decisiones contrarias a tus afirmaciones en pro de mejorar o cambiar las cosas. Nada está dicho hasta que se cierre el libro de inscripciones de los partidos políticos.
En resumen hay cuestiones que están fuera del alcance de uno en determinadas decisiones por razones o sentimientos que pueden influir y hacer cambiar ciertas decisiones. Por otra parte, generalmente el poder no se lo guarda o esconde, se lo ejerce o bien se lo transfiere. O simplemente se disuelve en el tiempo.
El autor es politólogo y comunicador social
Columnas de HUMBER VELASQUEZ TORRICO




















