De la Educación 1.0 a la Educación 2.0
Durante los últimos veinte años ha ido surgiendo en el mundo un movimiento que postula un modelo de aprendizaje nuevo para enfrentar los desafíos del siglo XXI. La literatura sobre este tema se refiere a tres aspectos, fundamentalmente: por qué se necesita un nuevo modelo de aprendizaje, cuáles son las competencias y aptitudes específicas que demanda de sus ciudadanos el siglo XXI, y cuál es la pedagogía que potenciará esas capacidades.
No voy a referirme aquí al primer aspecto: todos estaremos de acuerdo que un mundo cambiante e inesperado caracteriza la vida que ya hemos comenzado a vivir. Lo curioso es que las competencias y aptitudes identificadas como necesarias, están, en su mayor parte, ausentes de los procesos de enseñanza/aprendizaje actuales. Todos los lectores convendrán en que es necesario que los estudiantes, hoy, cuenten, de manera combinada con pensamiento crítico, creatividad y habilidades de colaboración y de comunicación. En las que entran en juego competencias personales, como la capacidad de iniciativa, la resiliencia, la responsabilidad, la asunción de riesgos y la creatividad. Competencias sociales, como el trabajo en equipo, el trabajo en red, la empatía y la capacidad de entender al otro. Competencias de aprendizaje, como la gestión, la organización, las capacidades de autorregular los procesos de aprendizaje y la habilidad de convertir las dificultades en oportunidades.
Si, al releer todas esas capacidades y aptitudes, el pensamiento del lector fuera contrastando con lo que nuestras escuelas y colegios ofrecen como resultados en los estudiantes, podrían hacer un balance rápido de cuán cerca o lejos está nuestro sistema educativo de producir las capacidades que se reconocen como necesarias para enfrentar la vida y la sociedad en este siglo. Y no digamos lo que ocurriría si es que un sistema riguroso de evaluación tratara de encontrar evidencias observables para formular juicios de valor al respecto.
¿Cuáles son las pedagogías que se proponen para lograr que los estudiantes adquieran todas esas competencias y aptitudes? No creo que haya entre mis lectores quien discrepe que la enseñanza es hoy va más allá de la comunicación o simple transmisión de información acabada, hecha por un profesor. Hoy están al alcance una diversidad de medios o recursos estrechamente ligados a las nuevas tecnologías. Siempre que no las consideremos como simples herramientas para hacer atractiva y eficiente la oferta de educación.
Vemos frecuentemente mencionados en nuestras lecturas los modelos que hoy se denominan Educación 1.0, 2.0 y 3.0. Denominación que hace referencia a la incorporación de las Tecnologías de la Información y Comunicación en la pedagogía.
Hablar de Educación 1.0, es continuar imaginando a la enseñanza impartida por profesores titulados, ubicados en un aula ante grupos de alumnos, que disponen para su consumo de la información vertida por el catedrático y los libros seleccionados para el curso. Los alumnos adquieren la información proporcionada por los docentes, lo que induce al estudio individual. Usan apuntes, artículos, libros de texto, vídeos y, en los últimos tiempos, la web. Hablando de ella, usan lo que se ha considerado la primera generación de la web (Web 1.0): estática, contenedora de documentos que jamás se actualizaban y sólo permitían su lectura.
La Educación 2.0, por el contrario, tiene como centro el mismo concepto que la Web 2.0: el trabajo colaborativo y la creación de conocimiento social. Términos simples que reflejan un profundo cambio experimentado por la web desde su creación. La Web 1.0 difundía información, datos, pero dejaba poco espacio para la participación y la colaboración entre usuarios de la Red. Hoy es una tecnología que brinda más posibilidades de interactuar socialmente, intercambiar opiniones y datos. La Web se convirtió en un sistema de lectura y escritura, con la proliferación de los blogs, los diarios personales y los wikis. Mis lectores estarán haciendo el traslado de esta descripción a lo que significa, entonces, la expresión Educación 2.0. Pero, ojo, la educación no se transforma de manera automática, ya que las circunstancias en las que se usa la tecnología aún están demasiado incrustadas en el entramado de la Educación 1.0 (el peso de la tradición y de las estructuras educativas).
Esa observación es clara para Bolivia, donde aún no superamos el atraso general que nos caracteriza como un país subdesarrollado y por otro, no aprovechamos de estos progresos tecnológicos. Con algunas excepciones, claro está.
Por eso solamente, para completar, diremos que estamos todavía muy lejos de una casi inalcanzable Educación 3.0, en la cual se ofertarán oportunidades educativas transinstitucionales, transculturales en las que los mismos aprendices desempeñarán un papel de creadores del conocimiento compartido a través de las redes sociales. Ese es un mañana todavía muy lejano.
El autor es Doctor en Ciencias de la Educación
jorge.riverap@tigomail.cr
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