Educación, paz y conciencia
La educación para la paz se constituye, esencialmente, en una educación de calidad para todos. Es un cauce para el diálogo, puesto que puede crear conciencia y promover la comprensión de los derechos esenciales, el respeto por el “otro “y los conocimientos adecuados internalizando valores para crear y mantener una cultura de paz.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) juega un rol especial en el programa de cultura de paz en la educación. Se refiere a la reducción de los conflictos mediante la construcción de valores de recomposición del tejido social, de una cultura de paz, a través de la educación en valores, interpretar y traducir los principios, las normas y la doctrina de los derechos humanos, en la acción de conductas aplicadas a la cotidianeidad. Como también nombrada como uno de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).
La educación para la paz tiene por objeto el desarrollo de la personalidad humana consiente, con la práctica y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales que favorezcan la comprensión, tolerancia, solidaridad, reciprocidad y otros. Fomentar espacios donde las personas puedan expresar sus desacuerdos, discutir, deliberar, contrastar, actuar, transformar su mundo individual y colectivo, adquiriendo un compromiso social.
Se trata de fomentar una actitud que asuma los conflictos como posibles escenarios de crecimiento personal de administrar las emociones y no de un lugar de espacios violentos, con valores, actitudes, comportamientos y modos de vida basados en la no violencia y el respeto a los derechos de cada persona con responsabilidad desde la perspectiva sistémica integral, la reconciliación y la paciencia, educar para cultivar la paz interior.
En la actualidad es alarmante la cantidad de casos por abuso, maltrato, agresiones físicas y verbales. La violencia constituye un problema tanto para reflexión teórica y la investigación empírica como parte de la vida cotidiana de niños-niñas, jóvenes- señoritas expuestas a amenazas y riesgos que vulneran su integridad física y psicológica.
La construcción de una cultura de paz es un proceso de largo aliento que debe partir del conocimiento e internalizar los valores encarnarlos y practicarlos. En este sentido es una necesidad fundamental para la educación y los protagonistas de la misma articular las distintas visiones existentes en la perspectiva de cimentar una noción de bien común, como principio básico de convivencia. Esto sólo será posible si se recupera el diálogo genuino, que permite el reconocimiento del otro, del diferente, del que no piensa como uno, del que no comparte los mismos significados.
La práctica del diálogo en desacuerdos no es tarea sencilla dada la existencia de intereses contrapuestos de una práctica cada vez más extendida de deslegitimación y negación del otro. Pese a las dificultades para establecer procesos genuinos de diálogo, la tarea de construcción de una cultura de paz que contemple, equidad, justicia, libertad y elimine la violencia es de vital importancia y siempre es y será posible. Es necesario partir de una reflexión para comprender la urgencia e importancia de que la educación promueva la cultura de paz para una nueva conciencia de la humanidad.
La paz es la base de una nueva humanidad. Hay paz cuando se logra ser una persona coherente, cuando se piensa, siente y hace en coherencia en armonía y equilibrio. Cuando se logra estar en paz interior, entonces se puede expandir lo mejor de sí, la finalidad de la paz es la felicidad es el gozo de vivir (Roberto Pérez). Sin paz no se pueden construir vínculos sanos, los educadores tienen que ser conscientes de la importancia de formar en valores del compromiso de llevar adelante la cultura de paz.
“La paz no se hereda en los cromosomas, es la misión que cada generación asume sobre la siguiente de enseñarla y contagiarla. Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo, la paz es el cambio”. (Mahatma Gandhi).
La autora es psicóloga y docente universitaria
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