Redes sociales y democracia
Es el año 2011, las plazas están tomadas por acampadas de jóvenes, al mismo tiempo indignados y esperanzados. “¡Democracia real ya! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, se podía leer en uno de sus pasacalles. Del otro lado del mundo, Wall Street, corazón financiero del capitalismo mundial, amanece ocupada por centenares de manifestantes que protestaban contra la desigualdad, “somos el 99%” increpaban. El movimiento de los Indignados en España y Occupy Wall Street son dos iconos de los movimientos sociales en red, que hacían pensar que había una relación virtuosa entre las redes sociales y la democracia, frente al poder las corporaciones y los gobiernos.
Año 2016, millones de electores reciben en sus feeds de Facebook un bombardeo de noticias falsas, que aprovechan sus creencias personales y apelan a sus emociones. Una maquinaria de capitalismo de datos conjuncionada con intereses partisanos, consultoras políticas oscuras, y algoritmos de burbuja, fomentan cámaras de eco y anulan la deliberación entre diferentes. Frente a todo pronóstico, Donald Trump gana las elecciones en Estados Unidos y en Reino Unido los votantes aprueban su salida de la Unión Europea. Las redes sociales se empiezan a asociar con el resurgimiento de nacionalismos recalcitrantes, populismos de derecha y el desprecio por los hechos científicos.
Estos dos conjuntos de hechos son parte de la misma relación entre redes sociales y democracia, entonces ¿las redes sociales son positivas para la democracia? ¿Son virtuosas o viciosas? En realidad, más allá de las posturas tecnoptimistas y tecnopesimistas de sectores integrados y apocalípticos, en las redes sociales están presentes ambos fenómenos. Si bien con factores tecnológicos de fondo, se mueven a ritmos sociológicos.
En Bolivia, también están presentes ambas situaciones. Desde el año 2011, y antes de las plataformas ciudadanas, contamos con ejemplos de movimientos ciudadanos en red que promueven temas medioambientales, feministas y de derecho a la ciudad. Y este año, de elecciones generales, se prevé una avalancha de fake news y polarización informativa. ¿Qué nos traerán las redes sociales? ¿Cómo afectarán a nuestra democracia?
La red puede servir para conectar, pero también para atrapar. Una red puede volverse una esfera cerrada y también un árbol jerarquizado. La potencia rizomática de las redes no se despliega por sí sola, sino que requiere actores con intención para realizarla. La modernidad tecnológica no es fatalista, sino reflexiva.
El autor es sociólogo digital
Columnas de ALEX OJEDA COPA


















