¿Y ahora qué esperamos?
Ya casi no es raro que haya personas que menosprecian lo que uno hace. Las críticas son constantes y si se hizo, se critica, pero también si no se hizo, las críticas están presentes siempre. Ayer se dio a conocer un audio en el que la ahora exjefa de Comunicación del Ministerio de Justicia, Katherine
Pasciuta, denigra a una funcionaria que estaba a su cargo y, es más, utiliza un adjetivo calificativo que hace referencia a un comportamiento ingenuo o falto de inteligencia.
Sin poder repetir lo que la funcionaria apunta para referirse a los periodistas, este tipo de comportamiento se repite todos los días en todos los espacios sociales a los que nos toca acudir.
Es aquí cuando uno recuerda que a veces se muestran comportamientos despectivos hacia algunas personas. En una anterior oportunidad me tocó escribir sobre las responsabilidades que nos toca asumir en el cotidiano vivir. Nos toca hacernos responsables de todas nuestras actitudes y sobre todo de nuestras reacciones. Las recomendaciones para cuidarse como persona apuntan a que uno debe prevalecer como individuo y está bien, lo que ya llega a ser contradictorio es pensar que a título de individualidad comencemos a tratar mal a los demás, incluso cuando pueden no merecerlo.
Lo que pasó con el audio que se conoció es algo que en muchas ocasiones se repite, y en muchos ámbitos. Y pasa que tenemos que ver nuevamente dentro para saber hasta dónde puedo hacerme prevalecer, recordando que nadie puede dañar, gritar, menospreciar o denigrar a uno de sus semejantes.
Columnas de Geraldine Corrales

















