Bloqueo entre poderes del Estado
Los incidentes de la celebración del aniversario patrio en los más altos niveles del Estado, el pasado jueves, reflejan la abierta hostilidad que impera en las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo, y perfilan una perspectiva más ingrata aún del cariz que puede tomar el ambiente político en las 10 semanas que faltan para las elecciones.
Todo ello intensifica la incertidumbre y zozobra que se vive por las movilizaciones y múltiples bloqueos en varias regiones del país, en medio de la pandemia del coronavirus cuya expansión continúa imparable.
El 6 de agosto, los actos oficiales cuya parte central son los mensajes de los presidentes del Estado y de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) estuvieron ensombrecidos por el bloqueo mutuo de ambas instancias.
Por un lado, el canal estatal, que depende del Viceministerio de Comunicación, interrumpió la transmisión en directo de la sesión de honor que tenía lugar en la sede del Parlamento, cuando Eva Copa, presidenta en funciones de la Asamblea Legislativa, iba a pronunciar su discurso. Un comunicado de Bolivia Tv aclara que “en ningún momento censuró el mensaje de la presidenta del Senado”.
Por otro lado, la ALP clausuró su sesión omitiendo la intervención de Jeanine Áñez, Presidenta transitoria del Estado, que debía pronunciar su mensaje desde el Palacio de Gobierno. Eso, porque “no presentó su informe escrito, y como no había el documento se agotó el orden del día”, explicó el vicepresidente del Senado.
Esos incidentes evidencian, en la hipótesis más amable, una total falta de coordinación protocolar entre ambos órganos para la realización de un acto tan simbólico e importante para la ciudadanía toda, como es la celebración del aniversario de la independencia de Bolivia.
En ese contexto, parece lejana la posibilidad de una acción conjunta de ambos poderes del Estado para restablecer la tranquilidad en el país y encaminar la continuidad del proceso electoral en un ambiente de paz y seguridad.
Seguridad que es cada día más precaria, lo que afecta con mayor perjuicio a los hospitales que, privados de insumos y especialmente de oxígeno medicinal debido al desabastecimiento provocado por los bloqueos, enfrentan más dificultades para atender a los enfermos de Covid-19.
“Es momento de reencontrarnos, de practicar la cultura de la paz, de entablar mesas de diálogo, de que nos escuchemos unos a otros”, asegura Copa. Es de esperar que ese propósito se traduzca en una actitud de acercamiento hacia el Ejecutivo y que Áñez muestre la apertura necesaria para concertar acciones conjuntas que consigan desactivar la convulsión en ciernes que amenaza al país.

















