Dólar paralelo, la nueva normalidad
Para el Gobierno no existe la escasez de dólares, sólo una “especulación” que ha durado siete meses, aunque ya todo “se normaliza”. Al menos ésas fueron las últimas declaraciones a la prensa, el sábado pasado, por parte del ministro de Economía, Marcelo Montenegro.
Sin embargo, un reportaje de este medio confirma lo que es para todos “un secreto a voces”: lo único que se hace “normal” es la consolidación de un mercado de dólar paralelo, cuyo precio en la calle oscila alrededor de los 7,45 bolivianos, cuando el cambio oficial establece 6,86 para la compra y 6,96 para la venta.
Atrás quedaron las amenazas de combatir el agio y encarcelar a los librecambistas o propietarios de casas de cambio que ofrecieran el billete a un precio mayor, en vista de que el mismo Gobierno parece haberse convencido de que esas medidas coercitivas, lejos de calmar las aguas, han incrementado temor e incertidumbre.
¿Cómo persistir con esta medida y barrer con todos los que proveen dólares (así sea a un precio carísimo) cuando ni el propio Banco Central de Bolivia ha podido satisfacer la demanda?
Los funcionarios de las entidades financieras aseguran que dejaron de vender dólares desde abril y en el BCB se debe realizar un registro virtual que, según varias denuncias, no funciona correctamente, y si funciona, hay que reservar turno para dentro de tres meses.
Así las cosas, no es extraño ver junto al Correo, en Cochabamba, a media docena de librecambistas (ya indiferentes a una posible batida “por especulación”) ofreciendo dólares a 7,50 bolivianos unas veces, a 7,45 otra e incluso en 7,30, de acuerdo a la oferta y demanda. Similares precios se reportan desde La Paz y Santa Cruz.
El Gobierno, que sigue en fase de negación, ha implementado durante todo este tiempo muchas fórmulas para revertir la situación, como el tipo cambio diferenciado de 6,95 bolivianos por dólar para los exportadores y la puesta en vigencia del Bono BCB Remesa. También dispuso la repatriación de divisas e inversiones de empresas estatales que operan en el exterior y la implementación de la ley del oro con la finalidad de incrementar las reservas internacionales en divisas. Finalmente, echó mano a los Derechos Especiales de Giro (DEG).
Todas estas fórmulas han servido para paliar en algo la escasez, y aunque el Ministro asegure que todo volverá a la “normalidad” a fin de año o a principios de 2024, la situación parece más bien consolidar la coexistencia de un dólar paralelo. Es la nueva normalidad.
















