Un vistazo a las medidas de ajuste económico
El Gobierno ha activado un ajuste para enfrentar la crisis económica mediante la promulgacion de un decreto supremo Este no es un simple paquete de ajustes; es una estrategia multifacética que combina medidas inmediatas con reformas de fondo. A continuación, un resumen de sus ejes principales:
- Estabilización energética: Se establecen precios transitorios por seis meses para el gas vehicular (GNV) y los derivados del petróleo (gasolina, diésel), con una fórmula clara de ajuste futuro. Se elimina el diésel de la lista de sustancias controladas para agilizar su importación y garantizar el abastecimiento.
- Protección social directa: Para amortiguar el impacto del fin de la subvención a los combustibles, se incrementa el salario mínimo nacional en un 20% (a Bs 3.300 desde enero de 2026), se sube la Renta Dignidad en Bs 150 para adultos mayores sin jubilación, se crea un bono extraordinario (PEPE) para familias vulnerables y se incrementa el Bono Juancito Pinto de Bs 200 a 300 para 2026.
- Reactivación productiva: Se ofrecen grandes incentivos para atraer inversión, con estabilidad tributaria por 15 años y trámites exprés. Se eliminan trabas burocráticas para importar y exportar, y se dan facilidades crediticias y tributarias a las micro y pequeñas empresas.
- Ordenamiento fiscal: Se congela el aumento salarial en el sector público para 2026 y se pone límites a su financiamiento, con el objetivo de sanear las cuentas del Estado.
¿Afectará esto duramente el bolsillo familiar?
Existe preocupación legítima sobre cómo el ajuste en los combustibles impactará los precios al consumidor. Sin embargo, un análisis técnico sugiere que el efecto será limitado y manejable.
La razón es simple: el combustible, aunque vital, es solo un componente dentro de una estructura de costos compuesta por varios factores. Tomemos el ejemplo del transporte urbano.
El precio del pasaje no se calcula solo con el valor del diésel. Incluye también los salarios del chofer y personal, el mantenimiento de las unidades, los seguros, los repuestos y la depreciación de los vehículos.
El alza del combustible se diluye entre todos estos componentes, por lo que la subida final de la tarifa será mucho menor que el porcentaje de incremento del diésel.
Lo mismo se aplica para la canasta familiar. El costo del transporte de los productos es solo una parte de su precio final. Gran parte de lo que consumimos –como muchos alimentos básicos– se produce localmente, y su precio depende más de los costos de producción agrícola, la oferta local y la competencia entre mercados.
Por ello, no se espera una subida generalizada y descontrolada de todos los productos en el mercado.
Es natural que se produzca un reajuste inicial de precios, pero la economía boliviana tiene la capacidad de absorberlo y encontrar un nuevo equilibrio. Un factor clave que actúa como amortiguador natural es la fuerte producción nacional de artículos de primera necesidad.
Bolivia tiene una base productiva sólida en sectores como los alimentos. La oferta local de papa, cebolla, tomate, hortalizas, granos y carne, entre otros, es significativa.
Esta producción interna evita la dependencia total de las importaciones y crea una competencia que regula los precios. Los productores y comerciantes, ante un costo de transporte ligeramente mayor, buscarán eficiencia en otras áreas para mantener sus ventas, sin trasladar íntegramente el aumento al consumidor final.
El decreto, al incluir incentivos para la producción y eliminar trámites que encarecían los insumos, busca precisamente fortalecer esta capacidad productiva.
El objetivo es que, tras un periodo corto de ajuste, la mayor oferta de bienes, impulsada por las nuevas inversiones y facilidades, ayude a estabilizar y hasta a moderar los precios en el mediano plazo.
En conclusión, el decreto es un esfuerzo por atacar raíces profundas de la crisis. El ajuste en los combustibles es una pieza dentro de un rompecabezas diseñado para sanear la economía, proteger a los más vulnerables y reactivar el empleo y la producción.
La fortaleza del mercado interno y las medidas complementarias serán pilares para transitar este periodo hacia una economía más estable.
El autor es director del Instituto de Estudios Sociales y Económicos de la UMSS
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