Evitar otras formas de bloqueo
Poco a poco, Bolivia deja atrás el bloqueo más largo de su historia, 52 días con los caminos cerrados hacia oriente y occidente. Sin embargo, aún enfrenta las filas en las estaciones de servicio por la acumulación de camiones y buses quienes buscan abastecerse principalmente de diésel.
El recuento de los daños da cuenta de que la afectación por los 52 días de paralización en las carreteras estratégicas y el desabastecimiento los mercados bordean los 3.000 millones de dólares, una cifra que supera enormemente el impacto del segundo bloqueo más largo, de 36 días por un paro cívico de Santa Cruz por el Censo.
La recuperación económica es tan grande que llevará años reponerse plenamente, señalan los analistas. Por ello, es urgente que el país también supere otras dificultades que también representan una forma de bloqueo: la filas en las estaciones de servicio por días que deben formar los transportistas.
El arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, expresó el domingo su apoyo a la búsqueda de una norma que evite nuevos bloqueos de caminos en el país y exhortó a un cambio radical de mentalidad para dejar atrás este tipo de medidas de presión. Además, calificó la escasez de combustibles como “otra manera de bloqueo”, debido a las largas filas que continúan ante los surtidores de distintas regiones, según un reporte de Erbol.
Más de uno coincidirá en la necesidad de evitar más bloqueos que paralicen la economía y rompan la paz social. Sin embargo, también es indispensable que se garanticen todos los servicios para las actividades económicas fluyan.
La falta de combustible puede tener una repercusión directa sobre el aparato productivo. El presidente de la Cámara Departamental del Transporte de Cochabamba, Luis Jiménez, alertó que de 600 camiones que debían llegar a los puertos chilenos sólo 50 lograron ese objetivo debido a la falta de diésel y exhortó a las autoridades nacionales a garantizar el suministro.
Es imperioso que el Gobierno Nacional supere esta nueva fase de desabastecimiento y encare en el corto plazo medidas que logren que el país cuente con una política energética que reduzca la dependencia de los combustibles fósiles y la demanda de divisas para la importación de diésel y gasolina, indispensables para mover el aparato económico del país.
En ese camino, la inversión y la exploración son pilares fundamentales, pero, también se requiere un cambio hacia el uso de energías sostenibles que reduzcan el riesgo de un quiebre de las actividades productivas del país. La demora en estas acciones puede llevar a que el país siga enfrentando otras formas de bloqueo.




















