España ante Italia, un reto mayor hacia la gran final
Alejada de presiones, con el refuerzo de un crecimiento indiscutible en una Eurocopa que asienta bases de esperanza para un futuro inmediato y sin poner límite a su ambición, la renovada España con sello de Luis Enrique encara un reto mayor en Wembley, la Italia intocable y renacida, camino de récord mundial con 33 partidos sin perder, lanzada a por el título (15:00 HB).
En un templo futbolístico como Wembley, el mismo escenario donde Luis Enrique inició su proyecto, mide la realidad del mismo tras volver a ganarse el respeto del mundo del fútbol e ilusionar a un país que se había desenganchado de su selección. La etapa dorada de España dio paso a nueve años de ilusiones infundadas. La difícil transición del éxito al intento convirtió la barrera de los octavos en una nueva realidad difícil de asumir.
Los moldes los ha roto un equipo tan rejuvenecido hasta presentar una media de 26 años y una mayoría inexperta en una fase final. Creció en la adversidad. Criticada la confección de Luis Enrique, golpeada de inicio por la Covid-19, condicionada por dos empates iniciales (Suecia y Polonia), y desatada desde que sintió cada partido como una final (Eslovaquia y Croacia).
Las dudas, inexistentes para Luis Enrique, que ya califica con “sobresaliente” a su equipo, deben de resolverse para superar a Italia. La finura en la definición, la poca fiabilidad defensiva. Se superó ese partido de duda que presenta cada competición, en cuartos de final ante Suiza.
El reto mayor lo representa una Italia que exhibe fortaleza y nueva mentalidad. Con pleno de triunfos en el torneo y 33 partidos sin conocer la derrota.
Regresa a Wembley, donde ya ganó a Austria en los octavos de final, con el único objetivo de firmar su pase a la final nueve años después. Por entonces dirigida por Cesare Prandelli, con Antonio Cassano y Mario Balotelli como encargados de dar chispa. Ahora, más que en las individuales, en el seleccionado de Roberto Mancini emerge el grupo, unido y en estado de gracia, y un fútbol atractivo y ofensivo casi inédito para los azzurri.
Los recientos triunfos liberaron a Italia de la presión y dispararon el entusiasmo.
























