Marisol, gimnasta que anhela apoyo al deporte especial
A sus tres años un diagnóstico médico determinó que no podría ver bien, tampoco hablar, y que su psicomotricidad sería afectada debido a una parálisis cerebral infantil con la que nació. Hoy, Marisol Figueredo Paco tiene 16 años y logró tres medallas de bronce en las Olimpiadas Especiales realizadas en Abu Dhabi en marzo de este año.
La cinta, balón, aro y cuerda se convirtieron en las principales herramientas de la gimnasta. Ansía el día en que suba al nivel cuatro y pueda elegir sus canciones, así como la vestimenta, pues por ahora es una decisión que depende de otros.
La adolescente comenzó en el deporte hace seis años, los últimos tres en gimnasia. Su disciplina y entrenamiento rompieron la barrera de su discapacidad y la llevaron a competencias nacionales e internacionales, donde consiguió numerosos logros.
El último evento grande en el que participó fue en las Olimpiadas Especiales. Las medallas de bronce que conquistó fueron en cinta, aro y all around. Logró el cuarto lugar en balón y cuerda.
Marisol cuenta que la delegación boliviana estaba conformada por ella, su madre, su abuela, dos niñas de otros departamentos y otra mamá. No recibieron apoyo económico ni tampoco existe una asociación o federación de gimnasia especial donde puedan cobijarse. Todo fue producto del esfuerzo de cada gimnasta y su familia.
“Fue genial, conocí gimnastas de otros países (...) Con quienes más hablaba era con una mexicana, porque nos entendíamos en español”, recordó la deportista.
Su madre, Marcia Paco, es la fan número uno y su compañera de viajes. Lo único que lamenta es no haber llevado a su hija a practicar antes el deporte.
“El médico decía que no iba a tener psicomotricidad, pero mírala”, dice mientras observa a su hija entrenar. “De haber sabido la llevaba a entrenar antes”, añadió Paco.
Marisol entrena tres veces por semana con el club Wagans de La Paz. También la acompañan otras dos gimnastas que tienen discapacidad, pero son parte de un grupo mayor que día a día trabajan juntas.
Peggy Ramos es la encargada de entrenar a este grupo de atletas que se especializan en la gimnasia rítmica. Destaca la importancia del desempeño de todas como equipo y también de forma individual. A momentos las observa de lejos y también se acerca una a una para darles instrucciones.
El gimnasio tiene unos 150 metros cuadrados. El área de las madres está separado por un trampolín, a pocos centímetros se encuentran las anillas y barras para la gimnasia artística, al fondo está el caballete y en medio las colchonetas para el entrenamiento de las gimnastas de rítmica.
Es uno de los pocos espacios de entrenamiento que tienen disponible en la ciudad. Las condiciones no son precisamente las mejores, la mayoría de los aparatos denotan tener bastante uso y el ambiente tiene muy poca iluminación.
Sin embargo, la gimnasia es una parte de su vida. Su mamá contó que no le permite bajar su rendimiento escolar, pues insiste en la importancia de su formación. Marisol cursa cuarto de secundaria y su promedio de 74,58 la sitúa en el puesto 41 del cuadro de honor de la unidad educativa Fuerzas Armadas.
Luego del colegio, la joven gimnasta cumple con sus deberes en casa, donde las paredes son un muestrario de las múltiples medallas conseguidas en diferentes competencias. Su armario es diferente al de otras niñas de su edad, entre su ropa están sus coloridos trajes.
“Mi color favorito es el lila”, menciona mientras muestra uno de sus trajes de competición favoritos, pero el verde se lleva la medalla, pues es el que llevó a Abu Dhabi.
Marisol sonríe cuando habla de su banda favorita CNCO, el recuerdo de sus viajes y piensa con incertidumbre lo que hará en el futuro. Tiene claro que desea seguir con la gimnasia, principalmente para ayudar a los deportistas con discapacidad.
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SEPA MÁS
Tipo de discapacidad
Marisol tiene parálisis cerebral infantil que le fue detectada a sus tres años. Esto nunca fue una barrera para perseguir sus sueños.
Otros deportes
La gimnasta comenzó con equitación, luego hizo bochas, atletismo, natación hasta que se decidió por la gimnasia rítmica.
Torneos especiales
Marisol y su mamá lamentan que sólo se realicen torneos nacionales cada dos años y muy pocos departamentales, lo que les impide generar competitividad.
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Su sueño es tener una escuela propia
¿Qué quieres hacer a futuro?, era la pregunta de rigor. Marisol pensó por unos minutos y respondió: “Quisiera tener una escuela y entrenar a chicas como yo”.
Marisol enfrentó los obstáculos de no tener espacios adecuados para el entrenamiento de este deporte y la dejadez institucional. Por este motivo, uno de sus sueños es convertirse en entrenadora de gimnastas con discapacidad.
Sin embargo, aún está dubitativa, pues no está segura qué tan factible pueda ser emprender una escuela de estas características en el país. Su familia cuestiona los pocos torneos departamentales y nacionales que se organizan para este deporte.
Por el momento, terminará el colegio y seguirá entrenando para competir y escalar en la gimnasia.




























