El vicepresidente del Estado, Edmand Lara, increpó ayer en La Paz al ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, y al presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Yussef Akly, por la venta de gasolina “desestabilizada” y también por las cisternas que esperan fuera de la planta de refinación de Palmasola, en Santa Cruz.